- Tranquila, Salo, estoy contigo. - habló Cristian al tenerla envuelta en sus brazos mientras ella descansaba en su regazo tal cual una niña. Dejó un beso en la frente, uno dulce, pero decía mucho. - Stefan se fue. - sus palabras fueron llenas de dolor y lágrima. - se fue Cristian, se fue. Cristian decidió tomarla de las mejillas, había que calmarla. Mientras limpiaba las lágrimas en el rostro de ella le dijo. - Él ahora está bien donde sea que esté. Ya no despertará cada mañana conectado a aparatos médicos, ya no va a someterse a tratamientos dolorosos. Ahora está en calma y es gracia a ti por acompañarlo. Salomé asintió, pero algo más estaba recorriendo en su mente. - Tienes que operarte sin importar que vas a olvidarme. - En mi camino lleno de tinieblas, tú eres esa luz que

