- Matías. - llamó Katherin entusiasmada al entrar al despacho. Él la recibió como de costumbre, un abrazo agradable y un beso en la frente. En las manos de Katherin sostenía una prueba de embarazo. - ¡Vamos hacer padres! - para ella era una gran noticia, pero para él parecía no ser lo. El rostro antes feliz del hombre se puso tan duro que la impresión de estar molesto se notaba hasta en su respiración. Katherin era la luz de sus ojos, su estrellita a la que protegía como un gran tesoro, pero su noticia le daba mucho que pensar. - ¿Con quién me has engañado, Katherin? - preguntó en un resoplo lleno de enojo y frustración. La mujer que amaba lo traicionó y de la peor forma. - ¿De qué hablas? - Katherin no entendía su actitud que llegó a creer que se trataba de una broma. Pero al verlo

