Cuando conocí a Desiré, era sorprendentemente bella, hermosa, cautivadora. Tenía una mirada para perderse en ella, era risueña, demasiado alegre, amaba bailar y lo hacía cada vez que podía. Era su estilo de vida, muy pasional, segura de sí misma y con una alma muy libre. Hasta que me metí en su vida. Yo solo estaba allí de vacaciones, ya comprometido y a punto de casarme. Creía estar ya enamorado, hasta que vi a Desiré. No podía quitarle los ojos de encima, me obsesioné con tenerla hasta el punto de conquistarla, me robé su corazón, consciente de que solo lo desecharía después. Todo fue a base de mentiras, sin prometer nada, pero sin decir la verdad. Nunca pude decirle que estaba comprometido hasta que fue muy tarde. Ella se dio cuenta de todo. La vergüenza me ganó y yo me quedé ca

