Al menos Gema estaba tratando a Alex con mucha educación, eso me aliviaba y por papá no tenía de que preocuparme. —Isabella, esto es una decisión muy repentina, ¿Cuándo has renunciado?— estaba enojado. —Hoy, papá. No es una decisión repentina. —¡Claro que lo es!— se puso de pie. —Hace pocos días decías que le tenias aprecio a tu trabajo. —Y tu me decías que debería de considerar la propuesta de Karl. La he considerado, renuncio. —No se trataba de renunciar, no era algo inmediato y menos repentino, de un día para otro. Ahora también las dos se marchan. Pensé que vivirían aquí. —¿Cuál fue la propuesta de Karl?—preguntó Alex, mirándome con esos ojos curiosos, mordió la esquina derecha de su labio superior, provocando que la otra parte se separase. Los labios de Alex siempre me re

