—¿No pensabas despedirte de mi? —había evitado verla, después de saber que ella dejó su trabajo, no solo se casaba y estaba embarazada, también se marchaba del país, abandonando todos sus logros y abandonándolo a él, era ese el modo en el que Basil lo veía. Isabella lo abandonaba. Ahora formaría su familia y una gran parte de él estaba muy feliz por ello, pero había una minúscula parte que definitivamente no se sentía bien con todo aquello; aunque era Basil y un raro sentimiento que no se atrevía aceptar, algo que no iba en su naturaleza y se salía de toda su lógica, rutina y estilo de vida . —¿Como crees que me iría sin despedirme de ti?—le dijo ella, muy próxima a él. —Del mismo modo que supe de otras bocas sobre tu renuncia, Isabella.—No se esperaba eso, o no se esperaba esc

