Mas cosas por saber.

4135 Palabras
Patrick. Trato de descifrar mis sentimientos. Enojado no estoy, triste tampoco, no sé qué siento. ¿Decepcionado? Tal vez. Pero no de Liam, si no de nuestra amistad. Nos hemos ocultado cosas, una más pequeña que otra, pero ese no es el punto, lo realmente importante es que no nos hemos dado la confianza que deberíamos luego de tantos años de amistad. Llego a casa rápido a pesar del tráfico que hay a esta hora. Estoy cansado, el no dormir bien la noche anterior me está pasando factura ahora. Entro a la casa que se siente bastante silenciosa lo cual me parece raro, mis hermanas son demasiado bullosas. Subo a mi habitación, cuando abro la puerta veo en mi cama de dos plazas las fotografías de mi papá Patrick, supongo que mis padres las dejaron aquí. Las tomo para darles otro vistazo, por un momento siento un poco de rabia para con la persona que me quitó la oportunidad de conocerlo. Claro está que no culpo a mi mamá, pero ella también me ocultó la ilusión de estos momentos. Aunque ya no vale la pena, ya todo pasó y hay que aceptarlo. Coloco las fotografías en mi escritorio, luego les compraré un retrato para ponerlas en un lugar especial. Entro al baño, me ducho con agua tibia y mi cuerpo se relaja. Ahora que he decidido conquistar a Lía necesito muchas ideas. Ella odia todo eso del romanticismo, odia lo empalagoso. Definitivamente no sé qué hacer. Tengo tantas cosas en la cabeza como lo es también la universidad, la decisión que debo tomar dentro de poco. ¡Me molesta tanto no estar bajo control! Al salir de la ducha estoy un poco más relajado, pero ahora el cansancio aumenta y mi cuerpo duele. Ha sido un día excesivamente largo. Me coloco un pantalón de algodón para ir hasta la habitación de mis madres y tocar la puerta. No soy mucho de darles las buenas noches, ellos son siempre los que se acercan a mí habitación, pero tengo está pequeña necesidad de hacerles entender que todo está bien. —Pasa—escucho la voz de mamá del otro lado de la puerta. Es un cuarto bastante grande, tiene dos escritorios, una cama gigante, el closet es prácticamente otra habitación y un ventanal gigante que da a un balcón. Observo a mamá en su escritorio y a papá en la cama sentado viendo televisión. —Vengo a desearles buenas noches—asomo mi cabeza. Ellos se miran para luego mirarme a mí. —¿Todo bien? —Alan lleva toda su atención a mi. —Sí, es que estoy cansado y quiero dormir ya—les doy una sonrisa de boca cerrada.—Quiero que sepan que los amo y que pasen una linda noche. —Tú también pasa una linda noche, hijo—me habla papá. —Sueña con los angelitos.—habla mi madre en español.—Te amo Les doy una última sonrisa para cerrar la puerta y caminar hasta mi habitación. Tomo mi celular y me acuesto en la cama. ¿Por qué me siento tan desolado? ¿Por qué me siento solo si no lo estoy? Por la ventana solo entra la luz del jardín trasero, lo cual hace que mi habitación este casi oscura. Llevo mi vista hasta el otro lado donde está debajo del televisor un mueble largo, ahí tengo algunos recuerdos y retratos de mis familias y amigos. ¿Cómo llegué a este punto de ser inocente de secretos hasta de mi propia familia? El sonido de mensajes del celular me saca de los pensamientos. Son dos mensajes distintos, de dos personas distintas. Liam; Tenemos que hablar de algo muy importante. ¿Mañana después de clases? También le diré a Charlie. Lía; Ya he hablado con Liam. Por favor se comprensivo con él. Suspiro. No me imagino lo difícil que debe ser para ellos esto. Claro que siempre seré comprensivo con las personas que quiero. No los quiero presionar en contarme nada, no quiero que ellos se sientan incómodos. Sé que tal vez Liam no me dijo nada porque tenía miedo a que lo reputáramos, pero yo nunca lo haría. Nací en un ambiente donde nunca jamás me faltó nada material, siempre he sido consentido por mis tres familias y gracias al cielo no me falta absolutamente nada. Pero tampoco me han faltado valores, mi papá Alan viene de una familia bastante humilde y siempre ha hecho que tratemos de ver la realidad de otras personas. Mientras que mamá a pesar que es una heredera, es excesivamente buena y cariñosa, ha hecho trabajos sociales y ha donado dinero para personas de bajos recursos. Desde pequeño mis padres siempre me mantuvieron presente que no todos somos privilegiados, me han enseñado que nadie es más o mejor que nadie, y que todos por el simple hecho de ser personas necesitamos respeto por igual. Y aunque soy una persona que nunca le ha faltado nada, ni material, ni sentimental, es difícil imaginarme todo lo que los demás sufren, pero trato de hacerlo. Todo esto hace que sea una persona medianamente comprensiva y nunca juzgaría a mí mejor amigo y a la chica que me gusta por sus raíces. Patrick; Está bien, hermano. Yo tengo algo que contarles. Le contesto a Liam. Todo esto me ha hecho cambiar de opinión acerca de ocultarles mi fascinación por la cocina a mis amigos. De verdad no quiero más secretos con nadie. Aunque sean pequeños y uno los vea insignificantes pueden llegar a lastimar a las personas. Voy a tratar de no ocultarle nada a nadie. Patrick; Voy a tratar de que se sienta lo más cómodo posible. Yo también les contaré sobre mi gusto para la cocina. Le contesto a Lía. Con ella es con quién menos quiero tener secretos. Es con ella con quien quiero hacer las cosas mejores. Para eso tengo que borrar el vídeo y hablarle acerca de nuestra primera vez. Suspiro para colocar el celular en mi estómago y cerrar por un momento los ojos. Ha sido un día tan largo que mi cabeza da vueltas Lía; Suerte con eso. Yo sé que Liam no te dirá nada. Abro el mensaje de Lía con pereza. Patrick; ¿Tú crees? Me da un poco de nervios decírselos ¿Te imaginas que crean que soy gay como tú lo hiciste? Sonrío mientras escribo este último mensaje. Lía; Wow ¿Eres gay? Eso significa que sales conmigo para crear una cortina de humo y que nadie se dé cuenta. Suelto una pequeña risa ante el mensaje, que, aunque insignificante me agrada mucho, ha escrito que «estamos saliendo» y eso me da alegría. Patrick; Creo que me has descubierto, Cooper ;) ¿Quieres ver qué tan gay soy? Lía; No, gracias, yo te creo. Además, no te juzgo, todos somos humanos y merecemos amar a quien queramos. Este simple intercambio de palabras ha hecho que mi ánimo aumente. Cuando estoy a punto de contestarle a Lía me llega otro mensaje, pero esta vez es de Ahome. Luego de la vez que la llevé al hospital con Lía me he quedado a su lado por un tratamiento que debe llevar. Y aunque lo estoy haciendo por no dejarla sola, creo que ella ha interpretado mal mi acercamiento. Ahome; Hola, ¿Estarás libre mañana después de la escuela? Supongo que todavía no se entera del rumor de Lía y mío ya que lleva días sin asistir a clases por el tratamiento. Patrick; Hola, mañana estoy ocupado después de clases, pero debo decirte algo, así que pasaré a verte pasado mañana. Le contesto a Ahome. Ahome; ¿Es sobre lo tuyo con Lía Cooper? Porque me han dicho sobre el rumor, pero yo la verdad no creo jajajaja. Por un momento me siento un poco mal por ella, pero si de verdad ha mal interpretado todo tengo que aclararselo y hacerle saber que nuestra relación no va a ser más que una amistad. Patrick; Sí, sobre eso. Le envío. Abro de nuevo el chat de Lía para contestar. Patrick; Gracias por tus buenos deseos. Contesto antes de volver a cerrar mis ojos y esperar el próximo mensaje de la castaña. Pero mi cansancio y sueño pueden más que yo. ********** Al día siguiente despierto un poco antes que la alarma. Estoy muy motivado a mi plan de conquista con Lía. No me baño porque tengo mucho frío así que salgo de casa un poco antes de lo usual para poder pasar por alguna cafetería y comprarle café a la chica. Cuando llego a la escuela ya hay muchos estudiantes alrededor, me estaciono cerca de la entrada y agarro mi mochila del lado del copiloto junto con el vaso de café y de jugo que he comprado para mí. No es mucho, pero de pequeños detalles se construye algo grande. Saludo a unas cuantas personas antes de llegar a mi destino. Veo a Lía parada en frente de su casillero abierto, está sumergida en su celular y mientras más me acerco puedo observar que tiene los audífonos puesto mientras su concentración está fija en la pantalla. Sonrío un poco, hasta distraída para mí es la chica más hermosa del universo. —Buenos días—le hablo mientras toco su hombro. Ella se sobresalta y me mira con los ojos bien abiertos.  —Me has asustado—se quita los audífonos. —Hola—le sonrío—Te he traído café con leche. Ella mira el vaso que le extiendo y luego mira mis ojos. —Sabes que mamá me ha prohibido la cafeína.—dice al final. —Es café con leche, no puro. Además la señora Cooper no se va a enterar.—le guiño un ojo. Ella sonríe ¡Punto para mí! —Eres una mala influencia, O'Brien.—dice mientras me sonríe. —Esta bien—me doy por vencido.—Tómate mi jugo.—le extiendo el vaso en mi otra mano. —Pero es de naranja—mira el gran vaso—Es tu favorito. ¿Cómo ella sabe que este es mi jugo favorito? No me importa como lo sabe. Lo que realmente me importa es que tiene conocimiento, y lo mejor, lo recuerda. —Para que veas lo que soy capaz de hacer por ti.—comento con sarcasmo. —¡Cuidado, has ganado la guerra! —Lía me habla con un toque de sarcasmo mientras agarra el vaso para darle un sorbo. —Por algo se comienza—me acerco un poco más a ella.—¿Tú qué hacías?—le pregunto con curiosidad al darme cuenta que en la pantalla de su celular se está reproduciendo un vídeo. —Es el nuevo video de Daddy Yankee—contesta al mismo tiempo que me ofrece uno de los auriculares.—Salió ayer—me posiciono a su lado para ver la pantalla del celular—No lo había visto. En el audífono empieza a sonar una melodía bastante movida y pegajosa. Puedo ver que el vídeo es igual de llamativo. De verdad que la canción es bastante pegajosa. Sin darme cuenta empiezo a mover el pie al ritmo de la música. Puedo entender a la perfección lo que dice la letra y eso me llena de curiosidad. Miro a Lía quien está observando tan entretenida. —Es demasiado curioso que a tu artista favorito no le entiendas nada de lo que canta.—le digo luego que termina la canción. Ella guarda el celular junto con los audífonos en su casillero para mirarme. —Aparte de sus canciones, es mi artista favorito por su historia—bebe del jugo.—Sí, es muy talentoso, sus canciones son pegajosas y tienen buen sonido. Pero su historia es una inspiración para mí. Habla con tanta seguridad, cómo si se supiera la historia del cantante a la perfecta. »—¿Sabías que él viene de un barrio bastante humilde y peligro de Puerto Rico?—pregunta la chica quien ahora está buscando algo en su casillero.—Es mi artista favorito porque si él que prácticamente no tenía nada pudo conquistar el mundo con su música ¿Qué me impide a mí hacerlo?—con esto último me mira. Una sensación de ternura se posa en mi pecho lo que me hace sonreír. Lía está hablando de algo que a ella le gusta, de uno de sus principios y eso me fascina. »—Él es una prueba que con esfuerzo, persistencia y dedicación puedes llegar a cumplir tus sueños. Cómo la historia de tu padre Alan.—me da una pequeña sonrisa.—Me inspiran. En mi rostro aparece una enorme sonrisa y entiendo por completo su punto, ahora comprendo porque ella tiene ídolos. —Por eso tú tienes tu ídolo, porque te inspira.—confirmo. —Tu cerebro de burro ha comprendido lo que quiero decir.—me da una sonrisa. El timbre suena interrumpiendo nuestra conversación y me doy cuenta que no he pasado por mi casillero a buscar los libros que necesito. —Mierda, mis libros.—exclamo—Nos vemos ahora, Cooper.—me acerco lo suficiente a ella para darle una beso en la mejilla. Intento correr antes que la voz de Lía me detenga. —¡Patrick! —hace que voltee a verla.—Gracias por el jugo, y por lo de ayer. Su sonrisa es tan hermosa. —De nada. Salgo corriendo por el pasillo para poder llegar a mi casillero pronto y no entrar tarde a clases. Me acabo de dar cuenta que puedo pasar la vida entera escuchando los pensamientos y creencias de Lía. Para mí esa chica sí vale la pena. El día de clases se pasa bastante rápido. En el almuerzo solo pude ver a Lía unos minutos, luego pase el resto del descanso con los del equipo de fútbol, me dio una pequeña sensación que la castaña tal vez esté escapando de mí, pero no puedo saber con exactitud. Al finalizar las clases me consigo con Liam y Charlie en la salida para ir hasta mi casa y poder hablar tranquilos. En todo el día no hemos podido estar solos un momento, los juegos de fin de temporada se acercan y el equipo está eufórico. Cuando llegamos a casa subimos hasta mi habitación. Por un momento puedo sentir la tensión en el ambiente. Estoy un poco nervioso ¡Pero vamos! Son mis amigos. Liam y Charlie se sientan en mi cama mientras que yo me siento en la silla de mi escritorio. —Okey, chicos ¿Qué sucede? —pregunta Charlie—¿Se han peleado? ¿Te molesta algo, Liam? —le habla al castaño.—¿Es por lo de Lía y Patrick? Mi atención se va directamente a Liam quien no dice nada, está un poco nervioso. —Tengo algo que contar—hablo. Los chicos me miran.—Desde hace ocho años he recibido clases y cursos de cocina.—suelto—Me encanta cocinar tanto o incluso más que el fútbol. —¿Ocho años?—pregunta Liam. Yo asiento. —¿Por qué no nos habías dicho nada?—esta vez pregunta Charlie. Me encojo de hombros —Mi prima Ellen siempre anda diciendo que soy el más grande idiota de la historia. Supongo que por eso. —Nos has ocultado algo que es importante para ti—habla Charlie. —Y no tengo excusas.—contesto—Siento haber ocultado esto. Charlie sonríe. —¿Eso te tenía nervioso, O'Brien?—me mira —No hay problema. Sí, nos has ocultado algo importante y eso es jodido, pero no tenías que preocuparte por lo que nosotros pensemos, fue bastante tonto de tu parte. Siento como si me hubiesen quitando un peso de encima. Mis amigos ya saben mi secreto y lo han tomado mucho mejor de lo que pensé lo harían. —Mi hermana y yo somos adoptados—suelta Liam con la vista fija en el piso. Observo a Charlie quien tiene una clara sorpresa en el rostro. Eso sí que no se lo esperaba. —Liam, deja de jugar.—dice mi amigo. —No estoy jugando—el castaño lo mira.—Créeme que esta vez no estoy jugando.—habla con seguridad. Charlie me mira. —¿Tú lo sabías?—me dice Charlie.—No te veo sorprendido, tú lo sabías —yo asiento—¿Es en serio?—le habla a Liam—¿Algo tan importante como esto yo no lo sabía y Patrick sí? —Charlie, relájate.—le digo con calma.—A mí me contó Lía, fue sin querer y me enteré apenas ayer. El de ojos color castaños apenas y está procesando la información. Lo comprendo, yo también tardé un poco en procesar y creerme lo que me contó Lía. —Lía y yo venimos de la misma casa hogar.—empieza hablar Liam.—Nos bautizaron como hermanos y el mismo apellido de ese entonces porque llegamos el mismo día a la misma hora, fuimos inseparables desde ese entonces, de verdad creamos un vínculo, la rectora del orfanato siempre nos decía que eso es poco común y que nosotros estábamos destinados a ser hermanos.—Liam nos mira. Su voz está bastante ronca. Le está costando mucho contarnos esto, pero está haciendo un gran esfuerzo y eso es bueno. »—Hacíamos todo juntos y cuando las cosas se ponían difíciles nos refugiábamos uno con el otro, Lía es parte de mí. Los Cooper cuando fueron a la casa hogar decidieron adoptarnos a ambos, se habían enamorado de nuestra historia, pero por procesos legales solo les aprobaron la adopción de uno de nosotros y ese fui yo. Me fui de ahí cuando tenía cuatro años y Lía se quedó... Ahí en ese infierno, sola. Su voz se quiebra. Y mis ojos se abren de la sorpresa. —Si no estás listo para contarnos, no estás obligado.—le digo. Él me mira y me ignora. —Los niños mayores agredían a Lía físicamente—al escuchar esto mi estómago se revuelve.—La insultaban, le decían que nunca iba a ser adoptada y que se quedaría ahí para siempre.—una pequeña rabia crece dentro de mí.—Le decían cosas horribles, le decían que yo la había abandonado y que ninguna familia la iba a querer, que era mejor que muriera, eso le creó varios traumas a mí hermana. Liam suelta una lágrima. Eso hace que mi corazón se acelere de rabia, pero no digo nada. »—Al mismo tiempo que yo era rechazado por la familia de mi papá—continua contando.—Decían que yo era un bastardo y que nunca sería parte de esa familia, le decían a mis padres que me devolvieran, que no valía la pena.—esto me deja petrificado.—A los dos años mis padres lograron adoptar a Lía.—mi amigo mira el piso.—Recuerdo que cuando ella llegó a casa tenía un moretón en su mejilla y el brazo izquierdo quebrado. Esto último rompe mi corazón. No puedo creerlo, Lía pasó por todo esto siendo apenas una niña y sola, ella no podía defenderse, era tan solo una niña... Una niña. Siento tanta rabia, las personas que le hicieron eso a ellos no se merecen nada bueno en la vida. Ambos han sufrido tanto. »—Mamá duró tantos años pidiéndole perdón a mí hermana por no poder llegar antes.—Liam alza la vista.—Pero ahí no terminó todo porque la familia de mi padre seguía sin querernos. Hasta que una tarde una hermana de papá me acusó de robarle un juguete a su hijo, me pegó tan fuerte en la cabeza que terminé en la sala de un hospital. Mientras que al mismo tiempo su hijo intentaba quemar a Lía con una vela en el rostro, recuerdo que dijo: “Eres demasiado linda para ser real, una bastarda no mereces ser tan bonita.”—cita mi amigo con la voz quebrada. Con cada palabra de Liam mi sorpresa y rabia crece más. Ellos no se merecían ese trato, ellos no tienen la culpa que sus padres biológicos los abandonaran, ellos eran inocentes. »—Luego de ese incidente nuestros padres decidieron irse de Boston y venir a Nueva York. Volver a comenzar con sus ahorros de toda la vida. Ellos decidieron el bienestar de sus hijos por encima de todo, eso siempre se los agradeceré, nosotros fuimos sus hijos desde el momento que firmaron los papeles de adopción. Observo a Charlie quien tiene las cejas arrugadas, puedo descifrar que esta información también le afecta de alguna forma. —¿Por qué te guardaste todo esto?—pregunta Charlie.—Liam, nosotros nunca te juzgaríamos. Liam intenta retener las lágrimas pero es imposible. Quiero golpear a todas las personas que le han hecho daño a Liam y a Lía. —Luego que nos mudamos aquí nuestros padres decidieron no decirles a nadie sobre nosotros.—su voz se quiebra aún más—No los culpo, tenían miedo que otras personas nos tratarán igual. Al pasar los años nos dieron la libertad de revelar el secreto o no. A Lía no le importaba, pero a mí sí. En el orfanato nos maltrataron y  los que se supone sería nuestra familia nos trataron como lo hicieron ¿Qué le impedía a personas ajenas hacerlo igualmente o peor? —A mí no me importa de donde vengas—le hablo—los prejuicios son una mierda. Liam me da una sonrisa llena de tristeza. —Eso era lo que yo no sabía, que a ustedes les valía una mierda los prejuicios. Y luego que lo supe tenía miedo que se enojaran conmigo por no contarles antes. Charlie se sienta a un lado de Liam y le da una abrazo. —Lo importante es que lo hiciste—le dice.—Que estás hablando de algo que te duele y eso es bueno. Una víctima de abuso habla cuando puede y eso está bien. Me levanto de la silla para sentarme al otro lado de Liam y darle una palmada en la espalda. —No importa de donde vengas, tú sigues siendo el mismo Liam.—le repito las palabras que le he dicho a Lía un día antes. El castaño sonríe. —Definitivamente ustedes son los mejores amigos que podría tener. Estoy orgulloso de Liam, ha hablado de algo que le afecta, lo ha soltado y eso es increíble. —Chicos.—llama nuestra atención Charlie.—Yo también tengo algo que contarles. Nos mira. No más secretos por favor. —¿Qué sucede?—pregunta Liam. Charlie rasca su nuca para luego soltarlo. —Mi familia está en banca rota.—suelta. Mi cabeza va a explotar. Son tantas cosas en tan pocos días que de verdad me siento agotado. —¿Cómo? ¿Desde cuándo?—pregunto por pura inercia. —Desde hace unos meses, papá no supo manejar una deuda en la cual se metió mi tío y prácticamente perdimos todo.—cuenta Charlie.—He logrado seguir en la escuela porque pude conseguir una beca completa por mis calificaciones y mi participación en el equipo de fútbol. Llevo la mano a mí frente para frotarla, me ha dado dolor de cabeza de repente. ¿Qué es esto? ¿Una serie dramática de televisión? —Estamos jodidos.—Liam suelta de repente una carcajada.—¿Se han dado cuenta que no importa cuantos años de amistad tenemos nos guardamos secretos importantes? La risa de Liam nos contagia. —Estoy sumamente decepcionado.—dice Charlie acostándose en la cama boca arriba. Liam y yo lo seguimos. Los tres estamos mirando el techo blanco de mi habitación. —Lo siento, chicos.—habla Liam. —No, no de ustedes. De esta amistad, porque nos hemos ocultado muchas cosas.—habla de nuevo. Tiene toda la razón. Nos hemos ocultado cosas importantes para nosotros y eso es lo menos que hay que hacer con las personas que de verdad te importan. Siento que nuestra amistad en algún momento se convirtió en algo superficial y era lo que menos quería. —Por favor, no volvamos a ocultarnos este tipo de cosas ¿Si?—les propongo. —Hecho—hablan mis amigos a coro. Suspiro mientras cierro los ojos. Poco a poco las cosas están tomando su lugar y eso es bueno. Ya puedo ser completamente libre con mis amigos, ya no les volveré a mentir u ocultar algo. Ahora necesito que mi única preocupación sea la universidad y Lía.
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