Hace mucho tiempo atrás II

2569 Palabras
Primero pasamos por la cocina para tomar dos botellas de cervezas que él lleva en la otra mano. Caminamos hasta el jardín trasero que también está repleto de gente, nos vamos a un costado de la casa donde hay unas angostas escaleras de metal, subimos por ahí. Llegamos a un balcón, con muchas plantas y una banca pequeña. Desde aquí se puede ver mucho del vecindario que se siente tan tranquilo, a pesar de ser invierno las estrellas parecen abriese paso entre las nubes y  con mucho brillo, desde aquí se puede escuchar la música como si estuviésemos debajo del agua. Hasta ahora me doy cuenta que Patrick lleva un abrigo muy parecido al mío, solo que el mío me llega hasta las rodillas y el de él es un poco más corto. La camisa beige y el pantalón n***o que lleva debajo le combinan bastante bien, este chico de verdad es muy guapo. —¿Qué hacemos aquí?—pregunto parada cerca del barandal. —Estamos teniendo una cita—Patrick se sienta en la banca y le da palmaditas a su costado en señal que yo también me siente. Camino hasta la banca para sentarme a su lado. —¿Una cita?—pregunto mientras él me extiende la cerveza ya abierta. —Sí, romántico ¿No?—le da un trago largo a su cerveza. —¿Y no deberías de preguntarme primero si quería una cita contigo y llevarme algún restaurante bonito?—pregunto. Él arruga la nariz, no se le ha quitado esa maña. —Quiero conquistar a Lía Cooper.—me sonríe.—Lo romántico no va contigo. Ese pequeño comentario hace que me relaje por un momento y bebo de mi cerveza. —Tienes razón.—nos quedamos por un momento en silencio, un silencio tan cómodo y tranquilo. Siento como si pudiera estar aquí con él toda la noche. De repente la duda llega a mi mente. »—¿Hace cuánto te gusto?—pregunto. Él me mira con las cejas arrugadas. —¿Cómo? —¿Qué hace cuánto te gusto? La única señal que me ha dado de gustarte ha sido, esa noche. Lo miro para saber si ha captado mi comentario. Él sonríe y aunque le veo intenciones de decir algo respecto al tema de la primera vez que tuvimos relaciones, no lo hace. —No lo sé—se encoje de hombros mientras le da otro trago a su bebida.—No sé en qué momento me empezaste a gustar.—lleva su vista al frente. Yo en lo contrario tengo mi mirada fija en él—Supongo que fue hace cuatro años cuando deje de verte como una niña o amiga y empecé a verte como mujer. —¿Cuatro años?—es lo único que sale de mi boca. —Sí, creo, no estoy seguro.—suspira.—No tuve el valor de decirte nada porque primero quería asegurarme que tú podrías sentir lo mismo. »—Pero, luego murió Abby y yo no ví que tú también estabas llorando su muerte. Solo me di cuenta que Liam estaba destruido—sigue hablando—Fuiste supuestamente fuerte ante esa situación y pensé que estabas bien, estuve tan pendiente de Liam que sin darme cuenta te había perdido sin tenerte. Con esto último voltea el rostro para mirarme a los ojos. ¿Ustedes saben ese momento en el cual los latidos de tu corazón los sientes en la garganta y tiemblan tus manos? Pues, no sé porque estoy así, pero esta confesión ha hecho que me ponga tan nerviosa. Ha hecho que mi corazón acelere de una forma que nunca lo ha hecho. Sí, definitivamente sí me gusta Patrick. —Mi pasado—susurro—¿No te importa? —Ni una mierda—me da una sonrisa genuina.—No me importa de donde vengan tú y Liam ¿Sabes? Ustedes no tienen la culpa de todo lo que pasaron, ustedes son solo víctimas de personas malas. Por un momento siento que mi corazón pasa de frenesí a detenerse de un golpe. Yo sé que Liam les contó a los chicos sobre nosotros, ¿Pero dijo algo más? —¿Liam te contó algo acerca de mí?—le pregunto. —Solo me dijo que que te golpeaban, que te adoptaron después y que fuiste víctima de muchos maltratos y abusos. Empiezo a respirar rápido cuando escucho todo esto. Los Cooper me pagaron terapias con psicólogos para poder superar estos temas de mi infancia, pero eso no quita el hecho que aún los recuerdo y me afectan un poco. Pero lo que más me ha dado miedo no es que las personas se enteren que soy adoptada, lo que realmente me aterra es el hecho de que vuelvan a dañarme por serlo, que quieran ser crueles por algo que no es mi culpa, tengo tanto miedo de que me lastimen. Por eso soy tan cerrada. —¿Y no te importa? De la respuesta de Patrick depende en decirle lo mucho que también él me gusta. —Tú eras solo una niña, Lía, no tenías la culpa de nada.—su tono de voz sale con tanta dulzura que es suficiente para derretirme ante él.—No merecías nada de eso, no tenías ni como defenderte. ¿Será buena idea intentarlo con Patrick? A pesar que ya falta poco para la universidad. —Supongo que no—le doy un trago grueso a mí cerveza.—El 19 de este mes tengo una entrevista en Harvard—le cuento. Sí sigo hablando con Patrick y él me sigue diciendo tantas cosas lindas, de verdad voy a pensar en intentarlo. —¿En serio? Eso es fantástico. Confío en que tú entrarás.—me anima. Se recuesta en el espaldar de la banca con tranquilidad. Todos me dicen lo mismo, todos me dicen que tienen confianza en mí y en que entraré a la universidad de mis sueños. Pero nadie sabe el miedo y la presión que tengo, muchas veces hasta busco otro tipo de opciones. —Gracias.—sonrío.—Iré a Boston, y voy hasta la casa hogar donde vivía para poder buscar respuesta, para saber sobre mi madre biológica o quién me dejó ahí. —¿Irás sola?—su pregunta me saca de lugar. —Sí, mis padres tienen una casa allá, me quedaré ahí por dos días. Liam aún no está listo, mamá y papá tienen mucho trabajo. —Yo puedo acompañarte si quieres.—suelta de repente. Mi cabeza casi da un giro completo cuando lo escucho. Él tiene una seriedad tan increíble que no creo este jugando. —Para el 18 tengo que ir hasta Boston hacer una prueba de cocina presencial, y tú tienes que estar en Cambridge. Podemos ir juntos y así yo no gasto dinero en hospedaje.—me guiña un ojo.—Claro, si quieres. Yo sonrío. —No creo que tú mayor problema sea gastar dinero en hospedaje.—comento con sarcasmo.—¿No irás a la universidad? ¿Te inscribirás en una escuela de cocina? —No lo sé aún—suspira—Estoy enviando cartas a universidades al mismo tiempo que aplico a escuelas gastronómicas, la de Boston es una de mis mejores opciones, es muy prestigiosa. —¿No sabes lo que quieres hacer?—pregunto . —No tengo la más mínima idea. El sonido de mi celular interrumpe nuestra conversación, saco el celular de mi abrigo para saber que es Nina. Que mala amiga soy, he dejado a Nina sola por venir a pasar rato con Patrick. —¿Bueno?—contesto.—Discúlpame, Nina... —Soy Link.—la voz del chico se escucha un poco opacada por la música.—No tenía tu número así que te llamo para decirte que nos vamos, ha pasado algo con Nina. Esto último prende todas mis alarmas y me levanto de la banca. —¿Qué ha sucedido? ¿Dónde están?—miro a Patrick quién me ha seguido por las pequeñas escaleras. —Estamos junto al auto de Mike. No sé qué sucedió con exactitud, pero fue la novia de Dylan. ¿La novia de Dylan? ¡La mato! —Lo siento—le hablo a Patrick—Debo irme. —¿Sucede algo?—me pregunta un poco alarmado. —Es Nina, lo siento.—Patrick me toma por la muñeca para darme un beso en la mejilla. La calidez de sus labios se queda impregnada en mi mejilla y la sensación de cosquilleo me encanta. —Nos vemos luego.—me suelta. Camino hasta donde estacionamos el auto de Mike para conseguirme a Link fuera de este solo. —¿Qué pasó? ¿Y Nina?—le pregunto mirando para todos lados. —Esta dentro.—señala el auto. Yo entro a la parte trasera donde están Mike con Nina en los brazos. La chica tiene el cabello mojado igual que la ropa, y el maquillaje corrido, está llorando a mares. Cierro la puerta apenas estoy dentro y observo como Link se monta en el lado del conductor para prender el motor del auto. —¿Qué ha pasado?—pregunto. Los sollozos de mi amiga se escuchan tan desgarradores. —Tiffany...—habla mi amigo. Está claramente enfadado. —¿Pero qué pasó?—vuelvo a preguntar mientras trato de quitarle el cabello del rostro a Nina. —Me ha llamado roba novios solo porque Dylan ha terminado con ella—Nina habla entre lágrimas.—Me ha humillado y me ha echado gaseosa encima.—vuelve a sollozar.—Mientras que Dylan estaba ahí mirando todo, y dejando que me tratarán así. Nina llora de una forma casi desconsolada. Eso hace que mi rabia crezca y mis ganas de querer quitarle las bolas a Hudson aumenten. —¡Lo voy a matar!—exclama Mike.—Link, date la vuelta que voy a matar al imbécil ese. —¡Esa estúpida de mierda! ¿Qué se cree?—golpeo el cojín. —No voy a volver a esa fiesta.—nos dice Link.—Vamos a casa para que Nina pueda cambiarse y estar tranquila. ¿Creen que ella necesita que ustedes también se alteren? Link prácticamente nos está regañando, y tiene razón. —No importa, la volveré a ver en la escuela a la estúpida esa. Comento con rabia Llegamos a casa de Nina en pocos minutos, hace rato que ella ya no llora, pero mi rabia sigue intacta. Entramos a su baño mientras que los chicos nos esperan en su habitación. La ayudo a desvestirse, entra a la bañera, me quito los tacones y el abrigo para abrir la regadera y poder ayudarla a quitarse lo pegajoso de la gaseosa. Ella se sienta en la bañera para permitir que yo la ayude. —Yo no me merezco esto—me habla en susurros.—No merezco sufrir por un hombre—empieza a llorar de nuevo—¡Yo soy más importante que ese idiota!—sus sollozos hacen que mi corazón se parta en dos. Cómo odio que alguien la haga llorar.—¡No merezco todo esto! Solo quiero estar tranquila. Que tonta fui, aparte que mis padres no me prestan atención vengo a meterme con un idiota. —Tú no te mereces nada de esto. Eres una increíble chica, y cualquier hombre debería de sentirse afortunado de tenerte a su lado. ¡Que se joda Dylan! Nina absorbe su nariz. —Sí, que se joda—esto último lo dice en susurros. —¿Lía?—escucho a Link del otro lado de la puerta—Le he traído una pijama a Nina. Te la dejo aquí en la puerta. —¡Gracias!—le contesto al chico. —Ustedes son los mejores—me habla mi amiga cuando está envuelta en una toalla. Espero que ella esté lista para abrirle la puerta a los chicos quienes entran y se acuestan en la cama junto con mi amiga. Mike y Link están en cada lado, yo estoy en el medio junto a Nina y Mike, mientras que Link está al otro lado de Nina abrazándola. —No vuelvo a insistirle a Nina para ir a una fiesta. Lo siento mucho—habla Mike luego de un rato lo que nos saca una sonrisita a todos. —Te dije que no era buena idea, animal—la voz de Nina está áspera. —Te haré más caso, lo prometo—vuelve hablar Mike. Nina prende el televisor para poder distraernos un poco, pero yo solo pienso que voy a destruir a Tiffany, no sé cómo, pero lo haré. A los minutos despierto en medio de mis amigos, no se en que momento nos hemos quedado dormidos, pero me ha despertado la sed. Me levanto con cuidado de no despertar a nadie y me percato que Link ya no está en la cama con nosotros. Camino descalza hasta la cocina para poder tomar un poco de agua. Cuando me acerco a esta veo que su luz está prendida. Veo a Link comiéndose un pan en la barra de la cocina, me mira para después seguir con lo suyo. —¿Tenías hambre?—le pregunto al chico mientras me sirvo un vaso de agua. —Sí—contesta con la boca aún llena.—No había cenado. —¿Con que comes el pan? —Solo jamón y lechuga. —Me he fijado que siempre comes bastante sano—le comento al darme cuenta que el pan es integral. —Me gusta comer sano—me habla—hace que tenga más energía y me mantiene bien, ya sabes, a mí parecer.—se encoje de hombros. Su celular empieza a sonar justo alado de su plato, el nombre que aparece en la pantalla está en coreano por lo cual no entiendo nada. Él se queda un segundo viendo la pantalla de su celular y luego la cuelga. Recuerdo que en Corea debe ser de día. Entonces vuelve la duda a mí. —¿Qué haces aquí? Llegaste para estos meses como si nada. Link me mira pero no dice nada, solo está observándome. —No creo que sea de tu incumbencia.—contesta terminando su pan. —Tienes razón, pero soy bastante curiosa ¿Lo sabías? —No, no lo sabía. No deberías de preguntar cosas personales, es de mala educación.—habla tan relajado. —¡Vamos! Somos amigos. —¿En serio somos amigos? Me encojo de hombros mientras sonrío con inocencia. —Acepto que me caes bien, a pesar que seas fastidioso me caes bien. Somos conocidos, tal vez lleguemos a ser amigos. Link suspira mientras pone el plato en el lavaplatos. —Vine porque Nina me contó todo lo que había pasado con este chico... Dylan, me dijo lo sola que se sentía, así que aquí estoy.—habla tan mecánicamente que me causa aún más curiosidad. —¿Por qué siento que no me estás dando el cuento completo?—me mira mientras yo termino mi vaso con agua. Él me da una media sonrisa. —Sí estoy aquí por mi prima. Pero el ser humano es egoísta por naturaleza, y yo no soy la excepción. Definitivamente esto me da aún más curiosidad.
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