— Lo siento, Samuel— Dijo David mirando por la ventana— Se me ha presentado algo inesperado y no podré ir a la exposición contigo. — No te preocupes, David—Contestó su amigo al otro lado de la línea— Supongo que será en otra oportunidad. — Realmente lo lamento— Apretó el teléfono en su mano—. Quería conocer a Dong Jun como te lo había prometido, debe pensar que soy un engreído. — Por supuesto que no— Aseguró— Él entenderá, además, podremos programar una cita el próximo fin de semana. David asintió a la nada con una sonrisa. — Puedo invitarlo a casa a cenar, de paso conocerá a Julián. — Eso suena mejor— Dijo Samuel animado—. Será algo más personal y de ese modo podremos hablar sin interrupciones. —Si quieres me llamas en estos días y concretamos la comida. — Tenlo por seguro. —

