Al salir de casa, Samuel me llevó de la mano como todo un caballero, abrió la puerta del coche, me ayudo a subir, me dio un suave beso en los labios, cerró la puerta y se dio la vuelta para ir hacia el asiento del piloto. Y yo, me quedé sentada con una ansiedad terrible por lo que pueda suceder esta noche. No por el miedo a que nos vean juntos, a ser besada por él en público o incluso lo que pueda ocurrir al final de la cita. Más bien, por mis sentimientos recientemente descubiertos que me pueden traicionar sin esperarlo. No tengo idea de lo que tiene preparado Samuel, pero si se que lo que sea hagamos, aunque me lleve por una Hamburguesa en un local de comida rápida, seré feliz y lo disfrutaré. Él hace mis momentos únicos y especiales, nadie más que el para que sea feliz. Me duel

