AMANDA Me la pase durmiendo, dios mío que vergüenza. No puedo creer que me pase casi toda la salida durmiendo en el pecho de Samuel y más, que el ni siquiera me despertará o se moviera para hacer otras cosas. No, el prefirió quedarse conmigo, tirados en el pasto viendo y oyéndome dormir que hacer cualquier otra cosa. Dios mío, se puede ser más lindo? Y si desea que no me enamoré de él, debería no ser así conmigo porque esta consiguiendo lo completamente opuesto. - ¿Deseas comer? - Me pregunta el sueño y deseo de toda mujer. - Hmmm si, tengo hambre - le digo todavía somnolienta y con un leve puchero. - Bien preciosa, vamos a comer entonces - me dice Sam con una sonrisa. - ¿Te molesta que te diga Sam? ¿O prefieres que te llame por tu nombre, Samuel? - suelto las preguntas no

