AMANDA Salgo corriendo de la habitación de Samuel, la que ni siquiera pude ver detalladamente por estar pendiente de que Kate no nos pillara con las manos en la masa. Dios, ese hombre de verdad que me aturde las neuronas. No puede ser que sea tan fácil con él, debería ser más dura, más difícil y no dejarle todo en bandeja. ¡Pero joder! Samuel es tentación pura, solo con verlo me provoca mil pensamientos perversos y de los más sucios que se me puedan ocurrir. No me controlo, no puedo y mi vągina menos. Ella es la que más me traiciona cuando tenemos al dios griego cerca. Sonrojada, con una sonrisa de idiota y con la mente por las nubes bajo las escaleras de esta enorme pero maravillosa cabaña. Es totalmente hermosa, ver como todo el diseño enriquece la construcción, hacen esta c

