Entre risas, anécdotas divertidas, música y mucho cantar de manera desastroza, llegamos a una estación de servicio para cargar combustible y comprar cosas para comer. El hambre me atacó en pleno viaje, según Lucas vamos a la mitad del recorrido, lo que me indica que nos queda más de u a hora y media de viaje y no, mi hambre no aguantará más. Mi desayuno no lo pude comer, ya que, apareció Samuel en la cocina y bueno, el me desayuno. Luego apareció Lucas saliendo a los minutos del lugar y hace unos minutos mi vientre gruño de manera feroz, provocando que largaramos ambos una carcajada por eso. Y me toco decirle que desde ayer no pruebo bocado alguno, no me pregunto porque y solo me dijo que más adelante había una estación de servicio donde podíamos bajar a comprar algo para comer y e

