Y es que ahora mismo ya no le tengo miedo a nada. Manu me completa y me lleva a amar de una forma que jamás creí en la vida. Puedo hasta asegurar que ni siquiera al padre de Andi he amado de esta forma y me siento maravillada. Estamos disfrutando de la cena y de un momento agradable, planeando los detalles de la boda, hasta que oigo decir al moreno que será en solo un mes... — ¿¡Un mes!? Manu eso es muy poco tiempo cariño. Claro que de todas maneras quiero algo simple e íntimo, pero es que no lo sé. — ¿Te estas arrepintiendo guapa? ¿O es que acaso tienes miedo? — Temo que el que se arrepienta seas tu — digo de forma sincera, y es que por momentos florecen en mi esas inseguridades de volverme a ver abandonada. — No te voy a mentir, tengo miedo — siento como mi corazón sufre un mini in

