Llego a casa con el corazón roto, y no es que no haya disfrutado este hermoso encuentro con mis hermanos y mi padre, es solo que no imaginaba que pronto tendría que despedirme para siempre de Francisco. Y digo para siempre por que claramente le pregunte si estaba en tratamiento, sé que el cáncer muchas veces se puede vencer pero en su caso, el tumor ya está muy avanzado. Todavía me pregunto como es que luce tan bien y conserva su cabello intacto a pesar de las quimioterapias. Ahora comprendo a mi madre, esas miradas misteriosas y su estado de ánimo tan decaído, ella lo sabe y por eso se ha puesto así. Entro a la cocina y veo a mi moreno sentado en la mesa con dos tazas de té caliente y esa sonrisa tan cálida que puede derretir el mismismo iceberg que hundió el Titanic. — Guapa ¿me acomp

