Llego a casa y veo a mi madre con el pequeño Alex dormido en sus brazos. — Mira cariño, el niño me adora, le he cantado una nana como a Andi y ha caído rendido. — Sí mamá, los niños te adoran — digo mientras camino hasta la sala y Judith baja las escaleras. — Me he dado una ducha en el baño de tu habitación, espero que no te moleste. — Claro que no Jud, estas en tu casa. Traigo muy buenas noticias, hoy mis amigos vendrán a conocerte. — ¿De verdad? Oh muchas gracias Amelia, no me alcanzará la vida para agradecerte. Iré a ponerme algo mas apropiado. Mónica ¿te molesta cargar un momento mas a Alex? — Para nada tesoro, ve y ponte mas guapa de lo que ya eres. — responde mi madre mientras la rubia sube corriendo las escaleras. Su semblante ha cambiado mucho de ayer a hoy, sus ojos color

