Ni siquiera he pensado en que dirá mi madre, he actuado impulsivamente como siempre lo hago, pero esto es por una buena causa, no podía dejarla en la calle con su niño tan pequeño y con un probable embarazo. Cuando le ofrecí venir a casa, sus ojos se llenaron de un brillo especial, como si una luz de esperanza se hubiera encendido para ella. — ¿Lo dices enserio? No quiero causar molestias. — Claro que si. Ven, te ayudaré con los bolsos y cogeremos un taxi. — Gracias doctora, prometo que no seremos una molestia. — Puedes llamarme por mi nombre cariño. — ella asiente con una sonrisa y caminamos hasta la acera en donde nos subimos a un taxi rumbo a mi casa. Cuando llegamos, mi madre esta en la cocina, el olor a comida en proceso se siente ni bien pasamos la puerta, y la oigo gritar

