Llego a casa con el alma partida en cientos de pedazos, pensando en lo que ha sucedido hoy. Creo que voy a quedar seca de tanto llorar pero es que no puedo evitar sentirme triste, quisiera que las cosas sean de otra manera pero no se como hacerlo. Sin ganas de seguir pensando y aprovechando que no he tenido que trabajar, me acuesto y me quedo dormida unas horas. Cuando despierto y veo que la hora de buscar a mi peque del colegio se acerca, pienso en que me ha pedido ver a su tío Dani. Desde lo ocurrido en la ultima fiesta no he querido hablar con él, pero por Andi soy capaz de lo que sea. Cojo el móvil y lo llamo, después de dos tonos responde. — Hola Am, que gusto me da tu llamada, ¿Cómo estas? — Hola Dani ¿podrías buscar a Andrés hoy? Te extraña mucho. — trato de no sonar triste, per

