Me levanto con un nudo en el estómago, debo llevar a mi peque al colegio y luego ir al juzgado, estoy pensando seriamente en llamar a Víctor, si Manuel no va a ser mas mi abogado debo buscar uno con urgencia, estoy a pocas horas de la citación y no tengo noticias del moreno, pero mi orgullo me prohíbe volver a llamarlo. — Cariño, arriba. Ya te he preparado el desayuno, unos ricos cereales. — Ya no soy un bebé, mamá. Voy a tomar solo leche con churros. — su frialdad me deja sorprendida, no se que ha pasado en casa de su abuela, pero algo bueno seguro no ha sido. — ¿Por qué me tratas así Andrés? ¿Qué te he hecho? — No quiero hablar — dice mientras sale de la cama y pasa por mi lado como si fuera una extraña — Pero déjame decirte que ya se que todos estos años le has prohibido a mi abuela

