Tengo a los dos hombres que me alborotan los sentidos parados frente a mi, ambos se ven increíblemente guapos y me sonríen como si de el tamaño de su sonrisa dependiera sus vidas. — ¿Qué hacen aquí? — digo mientras mis ojos van de uno a otro rápidamente. — Quería saber como estabas — hablan al unísono y al final termino estallando en una carcajada, aunque lo que para mi me resulta gracioso para ellos no es mas que un duelo de miradas. — Estoy bien, gracias por preocuparse. Si no les importa, estaba por irme. — Voy contigo — dice Manu dando un paso adelante y ofreciéndome su brazo. — Yo también iré — y ahora es Víctor quien me lo ofrece. Camino hacia ellos, pero sin embargo sigo de largo, Ana y Maca acaban de llegar, así que voy hasta el coche y con una sonrisa pícara los saludo con la

