La noche de anoche no ha terminado tan bien como esperaba, quería salir con mis amigas a distraerme y termine en casa con una Ana confesándome que le gusta Manuel, y los hermanos peleando y desafiándose constantemente para ganar mi atención. Quizás en la secundaria me hubiera sentido alagada, pero ahora me siento estresada. Quisiera tener la claridad para jugármela por uno de ellos y dejar fluir mis sentimientos. Por fin ha llegado mi peque, tiene una sonrisa enorme de oreja a oreja y verlo así me pone feliz. Elena le dice algo al oído y el asiente, pero no me dice nada, y esta bien, seguro son cosas de abuela y nieto. — ¿Cómo has estado mi amor? — Bien mami, la Abu Elena me ha comprado muchos dulces y miramos todas las pelis de Avengers. — Que bien hijo me alegro, pero recuerda que ta

