Una vez en casa, me apresuro a ponerme el pijama mientras Andi le da indicaciones a Manu sobre su habitación. No puedo creer que mi moreno haya accedido a dormir en su cuarto, cuando los veo juntos me convenzo un poco más de que podemos llegar a ser una bonita familia, solo queda poder solucionar todo este asunto de Víctor y Elena. Al cabo de un rato mi peque se ha dormido abrazado a mi, observo su pequeña carita y creo que puedo sacar de él la fuerza necesaria para poder salir adelante. La puerta de la habitación se abre muy lentamente y veo a Manuel asomar su cabeza con una sonrisa cómplice. Me levanto con mucho cuidado de no despertar a Andi y vamos hasta la sala. Estamos sentados en el sillón, yo tengo mi cabeza apoyada en sus piernas mientras él acaricia con mimo mi cabello. — ¿C

