— ¡Vamos Loren, tu puedes! — la animo mientras las contracciones aparecen. — No puedo, me duele mucho — Solo un poco mas, cuando yo te diga tu pujas... Los gritos de dolor y emociòn inundan la sala de parto. Ha sido asi instantáneo desde que rompio bolsa, las contracciones comenzaron enseguida y la trasladamos lo más rápido posible. — ¡AHORA, PUJA! — ordeno, y ella hace un último esfuerzo que me permite recibir a su hijo. El llanto de aquel pequeñito me devolvió a la vida. Un precioso bebé acaba de nacer y no es nada menos que el hijo de Victor. Sara no se ha movido del lado de Loren, ha estado de su mano durante todo el parto y ha sido una excelente ayuda. — Felicidades cariño, es precioso. — Gracias Amelia, estaré toda mi vida agradecida. — No he hecho más que mi trabajo, aho

