Narra Leslie Los nervios, la frustración, la ansiedad y todas las emociones encontradas que experimento estos días, me han quitado el apetito —algo muy extraño en mí—. Quisiera despertar y descubrir que todo ha sido una mentira, que realmente soy una millonaria que tiene la vida perfecta. —¡Leslie, despierta! Tienes que ir a la prepa, ¡apresúrate! Despierto con aquel grito de mi madre que me trae de vuelta a mi realidad. —Ya estoy despierta. Viendo que el clima está un poco frio, considero la posibilidad de no bañarme. Nadie me va a oler la ropa, así que no hay problema. Cambio mi pijama por mi uniforme, acomodo mi cabello en una coleta, medio desenredo algunos nudos y listo. No demoro nada porque no soy amante al maquillaje; considero que al natural es mejor —excusa para tardar meno

