Dignidad y amor propio, valen más que cualquier cosa.

1377 Palabras
Ethan gratamente sorprendido, se puso de pie al instante, con una brillante sonrisa se acercó a ella con los brazos abiertos emocionado. No obstante… —Demonios… Con una mueca de desprecio y hasta cierto toque de asco, Melina desvió la mirada y lo ignoró por completo. Él sintió como si hubiera recibido un fuerte y duro golpe insoportable en el pecho. Haciendo que incluso se quedara aturdido por un momento. Cuando reaccionó, ella ya lo había pasado y se dirigía a su habitación. Al ver a dónde se dirigía y su actitud, una punzada de pánico lo hizo moverse rápidamente. —Mel, cariño. He tratado de comunicarme… En cuanto entró a la habitación, ella estaba arrojando varias cosas de manera muy desordenada a una maleta que se encontraba en el suelo. Ethan sintió como una descarga de adrenalina lo invadía y un hueco se formaba en su estómago en un instante, mientras un sudor frío aparecía en su espalda. Inmediatamente levantó la maleta, la arrojó a la cama y se acercó a ella con una expresión de desesperación terrible. —Mel… Mel, por favor, escúchame un momento. Dijo de manera entrecortada y casi jadeando por aire mientras la sujetaba de los brazos. Ella estaba por soltarse cuando el agarre de Ethan se volvió más agresivo, haciendo que frunciera el seño. Al sentir que no se resistía, Ethan con un rayo de esperanza la miró a los ojos, sin embargo, las palabras se atoraron en su garganta nuevamente al ver su gélida expresión. Ella podía dar mucho miedo incluso con una sola mirada en ocasiones. Se dio cuenta de que estaba esperando a que hablara por lo que hizo hasta lo imposible por pensar cuidadosamente sus palabras. —Mel… —No vuelvas a dirigirte a mí de esa manera, solo las personas cercanas a mí pueden hacerlo. Nuevamente se atragantó con sus palabras, pero tratando de complacerla, asintió rápidamente y volvió a comenzar. —Mel… Lina, sé, que no hay absolutamente nada que pueda hacer para borrar lo que ha sucedido, así que… Por favor, créeme cuando te digo que… —¡Je! ¿Qué? ¿No la amas? ¿Vas a terminar con eso? ¿No significó nada para ti? Su sonrisa sarcástica y su mirada desdeñosa lo hirieron profundamente, no obstante, era lo que ya esperaba. Ella siempre supo lo que quería y lo que no, era tajante y decidida y por más que algo le doliera, ella lo eliminaba de su vida si era necesario. Así como el abandono de su madre, sufrió durante años, pero hizo lo imposible por salir adelante y tratar de superarlo de la mejor manera. Ella era el orgullo de su padre, y de sí misma. El pensamiento le arrolló la cabeza, el agarre se hizo aún más intenso y ella frunció el ceño. —Si sigues lastimándome, gritaré por ayuda. Él al instante la soltó y la miró preocupado. Ella suspiró profundamente y se dirigió a la sala. Creyendo que estaba por irse, Ethan trató de detenerla con urgencia. —¡Espera por favor! Te… —Solo voy a sentarme. No pienso quedarme de pie como estúpida viendo tu cara de idiota mientras piensas en tus excusas. A fin de cuentas, la conversación la tendrían en cualquier momento, daba igual si era en ese momento o después. Había tratado de mentalizarse todo ése tiempo, se sentía tan cansada, dolida y decepcionada, que ya quería darle un cierre desesperadamente, después de todo, ya tenía experiencia con el abandono… Ya no valía la pena seguir con eso, únicamente haría lo que fuera por volver a la calma lo más pronto posible. Lloró todo lo que pudo, pensó en las posibilidades, las situaciones, el exceso de confianza, si algo había ido mal de su parte, pero al darse cuenta de que por lo menos ella no se equivocó, quedó en paz. No hizo nada malo, lo amó, le dio la libertad que necesitaba, la confianza y fidelidad digna de su relación. Ya no importaba lo demás, todo había terminado así, pese a su dolor, indignación y tristeza, no había más que hacer. Su dignidad y amor propio valían mucho más que una relación que ya consideraba rota e inservible. Se sentó con una calma inquietante con los brazos cruzados y lo miró directamente en silencio. Ethan suspiró profundamente y se sentó en la mesa de centro, mientras se apretaba las manos entre sí y trataba de pensar en cómo comenzar. —Yo… firmé sin pensar un contrato. Con un bufido burlón Melina desvió la mirada tratando de controlar su ingenio. Suspiró profundamente y comenzó a narrar lo sucedido de la manera más clara y rápida posible. —Con ése sueldo creí que podría trabajar unos años para poder retirarme y poder volver con tu padre y jubilarnos, te juro que jamás, pensé… Melina levantó la mano pidiendo que se detuviera, mientras con la otra se cubrió la boca tratando de retener las lágrimas. Estaba segura de que si se hubiera tratado de antes, no habría resistido arrojarse a sus brazos. Desafortunadamente… Ethan con cierta preocupación se pone de pie y entra al estudio y salió después de un momento. Dio un pequeño suspiro de alivio al verla aún en el sofá y se acercó avergonzado. —Este… este es el contrato. Puedes revisarlo sin problema. Melina lo miró durante mucho tiempo sin atreverse a tomarlo, no obstante, Ethan creía firmemente que si ella podía leerlo, tendría una pequeña oportunidad, por lo que no se rindió ni retiró su mano pese a ya sentir rigidez. Ella suspiró profundamente y después de bastante, tomó el contrato. Al inicio, comenzó a leer sin mucho interés, no obstante, después de unos momentos, la indignación y el enojo fueron expresándose en su rostro. Completamente atonita, lo miró como si fuera un idiota. —¿De verdad eres tan idiota? ¡¿Cómo puedes firmar semejante estupidez?! Dijo mientras se levantaba y le arrojaba el contrato a la cara. Después de rugir furiosa, se levantó y se dirigió a la puerta, Ethan en estado de crisis se puso de pie y la tomó del brazo. —¡Espera! ¿Qué vas a hacer? —¿Cómo qué qué voy a hacer? ¡Esa maldita bruja va a escucharme! Ethan sintió como si todos los pesares del mundo hubieran caído de sus hombros. Con el rostro completamente iluminado y sin poder contener una sonrisa, la miró aliviado y lleno de amor. —Con ése sueldo creí que podría trabajar unos años para poder retirarme y poder volver con tu padre y jubilarnos, te juro que jamás, pensé… Melina levantó la mano pidiendo que se detuviera, mientras con la otra se cubrió la boca tratando de retener las lágrimas. Estaba segura de que si se hubiera tratado de antes, no habría resistido arrojarse a sus brazos. Desafortunadamente… Ethan con cierta preocupación se pone de pie y entra al estudio y salió después de un momento. Dio un pequeño suspiro de alivio al verla aún en el sofá y se acercó avergonzado. —Este… este es el contrato. Puedes revisarlo sin problema. Melina lo miró durante mucho tiempo sin atreverse a tomarlo, no obstante, Ethan creía firmemente que si ella podía leerlo, tendría una pequeña oportunidad, por lo que no se rindió ni retiró su mano pese a ya sentir rigidez. Ella suspiró profundamente y después de bastante, tomó el contrato. Al inicio, comenzó a leer sin mucho interés, no obstante, después de unos momentos, la indignación y el enojo fueron expresándose en su rostro. Completamente atonita, lo miró como si fuera un idiota. —¿De verdad eres tan idiota? ¡¿Cómo puedes firmar semejante estupidez?! Dijo mientras se levantaba y le arrojaba el contrato a la cara. Después de rugir furiosa, se levantó y se dirigió a la puerta, Ethan en estado de crisis se puso de pie y la tomó del brazo. —¡Espera! ¿Qué vas a hacer? —¿Cómo qué qué voy a hacer? ¡Esa maldita bruja va a escucharme! Ethan sintió como si todos los pesares del mundo hubieran caído de sus hombros. Con el rostro completamente iluminado y sin poder contener una sonrisa, la miró aliviado y lleno de amor.
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