POV GAEL Los monstruos no siempre tienen colmillos. Algunos usan trajes a medida y brindan con champán caro mientras cierran tratos que podrían incendiar medio continente. Como Igor Tarasov. O… como yo. Nos conocimos en Viena, en una gala para multimillonarios y políticos corruptos. Él con su sonrisa de tiburón, yo con la mía de cordero vestido de lobo. Era un juego. Él lo sabía. Yo también. Pero en ese juego, alguien tenía que perder. Y ese no sería yo. Tarasov no solo era un político. Era el centro de una red que se extendía desde Moscú hasta Buenos Aires. Tráfico, lavado, chantajes. El verdadero poder no tiene rostro, pero si lo tuviera… sería el suyo. Y yo necesitaba ese poder. Más del que ya tenía. Durante años trabajé en silencio, ganándome su confianza. Haciendo negocios. E

