El Atardecer / Tarde lluviosa

1864 Palabras
 Capítulo 20 El Atardecer Parte 6 / Tarde lluviosa [Jessica] Colgué la última llamada de mañana al tiempo que, en el horizonte de la ciudad, el sonido de un trueno hacía eco entre los edificios, era pleno día y su destello se logró notar por encima de una nube gris que cubría las montañas del oriente de la ciudad capitalina, pese al fuerte y cálido sol de la mañana, una nube gris oscura se alzó en lo alto del cielo cubriendo por completo el sol. Por sobre las ventanas de mi apartamento se sentía el pasar del viento, golpeando la cornisa, apenas si se lograba percibir a dentro del apartamento un frio sutil que hacia su visita de medio día, Malú dormía tranquilo sobre el sofá cuando un trueno se escuchó por segunda vez… vimos su destello por la ventana por sobre las montañas y segundos después su sonido llego a nosotros, mi gato apenas se levantó la cabeza poniéndose alerta y yo tan solo mire decepcionada el paisaje citadino cubierto por una triste nube gris que presagiaba una tarde de lluvia. Me quede en mi escritorio, con cabeza apoyada en mis manos miraba por la ventana como las personas se colocaban cada vez más alerta antes la inminente lluvia que empezó a caer luego de un par de minutos de intensos vientos que silbaban al chocar con el edificio, mi gato se levantó de repente como si algo lo hubiera asustado corrió por la sala y fue directo a la habitación, seguí sus curiosos paso con la mirada al tiempo que miraba a mi alrededor, tenía no más de una hora para preparar algo y volver a sentarme a atender las llamadas de personas que siempre estaban confundidas con alguna situación en su cuenta bancaria… podría jurar que muchos otros solo llaman para molestar a alguien o bien para pasar el tiempo. Mire de nuevo el paisaje de la ciudad y note con curiosidad que el tráfico de un segundo a otro se había detenido por la calle… “¿Por qué siempre que llueve el tráfico empeora…?” me pregunte por un momento mientras acomodaba mi silla y me dirigía a la cocina, por el camino tome el control remoto del televisor y lo encendí de repente, automáticamente sintonice el noticiero y me quede divagando con la voz de la presentadora, entre a la cocina y mire por doquier las alternativas de lo que podría preparar para comer, más me sentía indecisa en cuanto más veía las posibilidades de comer algo diferente, finalmente me decidí por preparar algo de carne y utilizar otros ingredientes que ya tenía preparar dos, tan solo debía calentar lo que ya estaba listo. Me quede distraída revisando mi teléfono celular, mientras la estufa calentaba los tiestos de metal en donde calentaba la comida. Me tome mi tiempo para contestar algunos mensajes, incluso sentí que no había problema alguno en responderle a mi mejor amigo, y enseguida enviar un mensaje a i ex pareja que de seguro ya se había rendido al intentar escribirme… apostaría a que debe estar enojado creyéndose una víctima más de mis aparentes berrinches, aunque solo sería su imaginación dándole falsos juicios sobre mi actitud. Pasaron varios minutos y decidí sentarme a un lado de la barra de la cocina, coloca mi cabeza sobre el borde de la barra y quise por un segundo ir a dormir un poco, pero el tiempo ya había pasado rápido, ya tan solo tenía una media hora para comer y descansar un poco… si es que sobraban algunos segundos. Tome mi tiempo para servir mi comida a la vez que iba pensando un poco más en lo que sería mi tarde… tenía pendiente seguir trabajando hasta no más de las 4 de la tarde como siempre, y luego de eso había pensado quizá en la posibilidad de salir a tomar un café, al menos caminar por las calles mientras lo tomaba… tenía ganas de probar un capuchino francés, pues en una novela de las que estaba leyendo lo mencionaban mucho… era de hecho la bebida preferida de una de sus protagonistas… “Eso también es una buena idea…” pensé en mismo momento que comía una cucharada grande de arroz, podría quedarme a leer… que mejor que leer en una tarde gris de lluvia, quizá sentada en el sillón bajo la cornisa de la ventana, pues tal vez aunque llueva, logre ver el atardecer que tanto me enamoraba… además… que quería verificar que no estaba loca, pues el día antes… al igual que otros días, solía escuchar la tonada de un piano mientras leía, era una tonada sencilla, lenta, que parecía acompañar la historia que estaba leyendo y daba la banda sonora de lo que me imaginación se esforzaba por crear, imaginaba cada escena de los personajes, acompañados por la música que de fondo escuchaba, la primera vez y la segunda vez que la escuche pensé haberme vuelto loca pues no supe cómo explicar de dónde provenía la música, incluso pensé que provenía de algún artista callejero, me asome por la ventana pero este piso está muy alto como para que se lograra escuchar algo con tal claridad desde la calle. Mientras pensaba… masticaba mi comida y pensaba sobre mis planes, sin darme cuenta de bocado tras bocado termine de almorzar sintiéndome satisfecha al terminar, deje mi plato en el fregadero y con absoluta resignación decidí revisar la hora… aun tenía 10 minutos d ello que era mi tiempo de descanso… era justo el tiempo que necesitaba para acomodarme en el sofá y pasar los canales de televisión uno a uno, buscando algo entretenido que ver en esos 10 minutos de valioso y merecido descanso… “Como extraño el ocio” … me dije a mi misma justo antes de bostezar. De repente, la lluvia comienza a caer con un poco más de fuerza, ya no es solo la brisa fría arrastrando pequeñas gotas de lluvia, ahora es una lluvia completa que lleva consigo el polvo de las ventanas, las cortinas abiertas revelan las gotas aferradas al cristal de la ventana, negándose a caer y tan solo esperando que una cadena de agua se dibujase cuando al fin caen por el cristal, caen gotas grandes y salpican la calle sin piedad, para el colmo ce la situación, abajo en la calle el tráfico parece estar detenido completamente pues apenas si se escuchar el sonar de las bocinas de los autos… parecen estar impacientes… y la verdad no los culpo, es horrible el estar en la calle en medio de esta lluvia. Acomodo mi cuerpo a lo largo del sofá, me siento un poco cansada además de estar satisfecha por la comida, me tomo mi tiempo para respirar y sin darme cuenta mis ojos comienzan a perder su fuerza, mis parpados se cierran un poco y noto como todo se oscurece y pierdo la noción del tiempo al sentir más tranquila mi respiración. Juraría que por un segundo escuche un piano sonar en mi mente, me había quedado dormida pero no logre caer en un sueño profundo, fue incluso algo incomodo, pues escuche en mi cabeza, una tonada de piano como la que escuchaba cada tarde desde hacía unos días, la música acompaño mis pensamientos inconscientes sobre seguir trabajando a la par que mis oídos ignoraron el sonido del televisor y el caer de la lluvia contra la ventana. Me levante de repente pues sentí que había pasado mucho tiempo, de inmediato mire mi teléfono celular y al revisar la hora note decepcionado que no habían pasado más de 5 minutos… aun tenía tiempo para entrar de nuevo a mi trabajo, así que quise levantarme rápido e ir a la cocina para servir un poco de café, lo prepare rápidamente y concentrándome de nuevo en la realidad, pretendí ya sentarme de nuevo en mi silla para atender la primera llamada de la tarde… la primera pero por desgracia para mí no sería la última. La ciudad pese a que la tarde apenas si comenzaba, se había oscurecido, como si una manta de tristeza la cobijara por completo, la lluvia caía a cada segundo con más fuerza, con la única esperanza que tal violenta lluvia no duraría más de unos cuantos minutos… pero me equivoque al pensar en ello, pues ya había pasado más de media hora y afuera el agua ya cubría por completo la cornisa de las ventanas… no quería ni pensar como estarían los apartamentos que contaban con un balcón, como el que quedaba justo en el piso de abajo del mío, lo más probable es que estarían inundándose o a lo mejor no sería tan grave la situación, al tiempo que yo seguía atendiendo de vez en cuando una llamada que entraba al buzón de atención al cliente. Minutos más tarde me di cuenta que mi café había terminado, ya solo me quedaba la taza vacía, pero no podía levantarme en ese momento de mi lugar, pues, aunque no estaba poniendo del todo atención, alguien al otro lado de la línea, al perecer una mujer, me hablaba amablemente del problema que estaba teniendo con su banco, le pedí amablemente que me repitiera su inconveniente y la mujer acepto, se tomó su tiempo, aunque parecía que estaba también algo ocupada pues se escuchaba un niño hablar al fondo de su voz, trate de escucharle con atención pero el ruido de la lluvia y la interferencia fue notable al caer un trueno arriba en las montañas, justo donde quedaba ubicada las antenas de comunicaciones… lo sabía por qué desde la distancia se lograban ver… además que una vez mi papa me conto que esa torres eran más importantes de lo que la gente pensaba. En un instante deje de escuchar la voz de la señora. —¿Hola?... ¡Alo! —repetí al instante que noté su silencio. La llamada se había cortado y finalizado de repente segundos antes de que el sonido de los truenos estremeciera por completo el edificio e hiciera eco por en medio de las calles… casi se podía sentir el ruido en el interior de mi pecho, como si algo dentro de mí se sacudiera. Las llamadas se cayeron e incluso la señal del teléfono móvil se quedó congelada por unos segundos, tan solo me quede en silencio esperando que el sistema respondiera y las comunicaciones se reiniciaran de la mejor forma, mientras sentía que la lluvia no acabaría nunca, está bajo su intensidad, ya no se escuchaba el golpear fuerte en el cristal de la ventana, en su lugar se veía en el horizonte de la ciudad una nube más clara que podría ser la esperanza para que en la tarde dejara de llover con tal fuerza. El sistema tardo unos minutos en reiniciarse y con el volvió a funcionar las llamadas, pero era demasiado tarde pues, aunque intente de nuevo hablar con la señora que intentaba ayudar hacían unos minutos, esta no contesto… me sentí mal por no poder ayudarla, mas no fue culpa de ella ni tampoco mía… tan solo era un percance más que la lluvia nos regalaba de manera imprevista esta tarde tan gris en la ciudad capitalina.
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