DIEZ AÑOS ATRAS Deborah mantenía los ojos cerrados, sus dedos estaban sobre su sien y sus ojos llenos de lágrimas intentaban no derramar ni una sola. A Silvain no le gustaba verla llorar. Su hijo mantenía los ojos cerrados y el sonido de las máquinas en aquel hospital le indicaron que sus latidos eran un poco lentos pero constantes. Tragó saliva mientras sostenía su mano y respiraba intentando buscar consuelo en su tacto. Silvain iba a morir. Como una madre que amaba a sus hijos había deseado ser ella quien muriera primero porque esa era la ley, había mirado nacer a sus hijos, había mirado a Giovanni, llevaba casada muchos, muchos años con Dean, era claro que su momento debía llegar primero. Silvain ni siquiera había podido ver a sus nietos, su hijo aún no debía morir. Una tenué voz

