Lorraine movía el pie mientras permanecía sentada en aquel sofá con nerviosismo. Había pedido a Virginia que se fuera, su altanería no le agradaba y dudaba que a Giovanni le hiciera alguna gracia su visita. La abuela no deseaba saber de su presencia, eso era seguro y con la ayuda de la intimidación de los guardaespaldas la había hecho salir. —Interesante la forma en la que me faltas el respeto. Supongo que gran parte de tu intento por socavarme es porque sabes que no he nacido en tu misma escala social—afirmó Virginia haciendo a un lado su mano para evitar que los guardaespaldas la tocaran—. Todos son iguales y quienes no lo son terminan contaminandose por la soberbia de quienes los rodean. Lorraine negó. —Se equivoca, no tengo nada en contra de su estatus social, absolutamente nada.

