Los ojos de Deborah estaban llorosos. Cuando el primer golpe de dolor le impactó el pecho, terminó cayendo al suelo, sintiendo como una braza caliente le traspasaba el corazón. Había sido un dolor nunca antes conocido para ella, era realmente fuerte. Mientras sentía cómo su cuerpo colapsaba y se llenaba de dolor, solo podía pensar en su familia, en Dean, en Francesco y en Giovanni. Pensó en sus malas decisiones y en cómo esas habían arrastrado a su familia a ese punto. Dejaron de ser una familia hacía más de veinte años. No recordaba la última vez que había abrazado a Francesco. Todo se había ido a la basura y ella lo comprendía, su silencio había provocado todo aquello. Las lágrimas que Giovanni soltaba a lado de ella, eran su culpa, si hubiera dicho la verdad en su momento, si le hub

