Giovanni Mire mi teléfono por última vez en lo que restaba del día, Mary tenía claro que una vez que me subía al auto para dirigirme a casa, tenía estrictamente prohibido llamarme salvo una situación inesperada o de vida o muerte que no pudiera esperar al día siguiente. El auto dió un par de rodadas más hasta que se detuvo en la entrada de la mansión, cuando Wagner abrió la puerta del auto me quedé en la entrada unos segundos y entonces lo escuché. —¡Papá!—gritó una voz desde dentro y luego sus pequeños pasos resonaron por toda la casa hasta que Julie apareció con ese brillante cabello rubio ondeando con el viento. Corrió a mis brazos y la tomé para luego levantarla. —¿Has extrañado a papá? Ella sonrió y luego deposito un beso en mi mejilla, sus manos me abrazaron con fuerza. —Beauc
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