Giovanni había estado involucrado en diversas situaciones a lo largo de su vida. Había perdido dinero, ganado dinero y hecho diversos tratos fructíferos, había tenido que dar malas noticias de la misma forma que buenas, pero nada, absolutamente nada se comparaba a ese momento en que los ojos de Antoine Laurent estaban sobre él. Estaba rígido pero intentaba mantener la tranquilidad aunque por dentro deseara salir huyendo. Mierda, mierda, mierda. Lorraine se apegaba a él como un oso panda a un árbol de bambú. —Cariño, creo que es momento de que bajes. —¡No! Estaba llena de pánico y deseaba desaparecer, pero al menos no estaba medio desnuda y con algunos restos de chocolate en su cuerpo como Giovanni. No sabía desde qué momento habían llegado allí, tampoco cuánto de su encuentro lascivo

