Había cosas con las que Giovanni no podía lidiar y cuando el calor de su esposa abandonaba su lado, su cuerpo se lo comunicaba de inmediato. Despertó ligeramente cuando el reloj marcó las dos y treinta, abrió sus ojos y buscó a su esposa a un lado de la cama pero incluso estaba frío, por lo que hacía ya ratos que ella no se encontraba allí. Se levantó y buscó en la habitación la silueta de su esposa pero no la encontró. Necesitaba levantarse, necesitaba ir a por algo de tomar y además saber donde se encontraba. Era increíblemente raro que Lorraine abandonara su cama de forma tan poco premeditada. En la biblioteca la mujer había encendido la luz de la lámpara a un lado del reposet, no le importaba que fuera de madrugada, pues no era la primera vez que leía hasta altas horas de la mañan

