—¿De qué documento estás hablando, mujer? Las preguntas de Antoine fueron directas haciendo que su mujer se diera cuenta que acababa de tocar un tema que no había mencionado a Antoine. Pues entre el desayuno y asuntos que ocuparon su mente no creyó que fuera algo que se debiera discutir. —Bueno, es que hace un tiempo, Giovanni me invitó a desayunar con ellos y escuché por accidente que nuestra hija fue nombrada albacea de las propiedades de Gio—Antoine centró sus ojos en el francés quien se aclaró la garganta y miró su plato sabiendo perfectamente que los ojos de su suegro estaban sobre él. —¿Es eso cierto? —Tome la decisión luego de algunas cuestiones que prefiero no mencionar en esta mesa, pero efectivamente. Antes de la compra venta de la mansión a las afueras de Monte Carlo deci

