Fay Caminamos sin parar por el inmenso bosque lleno de nieve densa y árboles congelados por el frío intenso que entraba en la piel como la humedad, no sentía ni la mitad de mi cuerpo, llegue a imaginarme a mi misma como uno de esos juguetes mitad robot lo cuales siempre se sienten fríos al tacto. Nuestra caminata se prolongaba cada vez más que sentía que en cualquier momento yo me convertiría en un Alphe frío. —Creo que veo algo cerca de aquí. Déjenme darme prisa para echar un vistazo —dice Navin desde enfrente de la caminata. Todos asentimos lo más que podíamos, al parecer no era la única que sentía la cara estática como si hubiera olvidado como moverla, mis ojos estaban al máximo, sentía que en cualquier momento se volverían de cristal y jamás volvería a parpadear. En estos momentos

