El gigante

1374 Palabras
Fay Después de todo el desastre que ocasioné con la gran tormenta de arena debido a que no supe controlar mis emociones, Caelia se encargó de ser mi mentora para ayudarme a controlar mis emociones y mis poderes, ya que la mayoría de las hadas a mi edad ya hubieran terminado de estudiar en la academia, además muchas me consideran una amenaza casi al nivel de la malvada Daria y el ser una hija cambiada no ayuda mucho a mi reputación. —Para poder controlar tus poderes Fay debes controlar tus emociones, ahora respira profundamente, cierra los ojos despacio y cuéntame lo que vez en esa inmensa oscuridad —me dice Caelia mientras camina alrededor de mí. —Yo… veo a mi hermana Eva —respondo mientras exhalo lentamente. —¿Qué está haciendo la pequeña Eva? —pregunta Caelia mientras respira profundamente. —Ella está sentada en el piso llorando —respondo mientras me acerco a Eva. —¡Su alteza real! —grita Iris mientras entra rápidamente al salón. —Iris, deje muy en claro que no quería que me interrumpieran en mi sesión con Fay —expresa Caelia molesta. —Lo sé su alteza real, pero es muy importante —responde Iris avergonzada. —Espero que realmente lo sea como para interrumpir —responde Caelia con curiosidad. —Se reporte un avistamiento de un gigante en Biora, todas las hadas entraron en pánico. Algunas hadas trataron de conversar con él, no obstante nadie logra entender lo que dice —responde Iris mientras recupera el aliento. —Entiendo, ¿ha habido hadas lastimadas por este gigante? —pregunta Caelia preocupada. —Lamentablemente, cuando el gigante corrió hacia los bosques de Biora si pisó a algunas hadas y ninfas en el camino, ha habido 5 bajas —responde Iris con tristeza. —Partiremos inmediatamente, Fay tú también vienes con nosotras. Deberemos tener cuidado —responde Caelia. —Entendido su alteza, prepararé el carruaje para partir de inmediato —menciona Iris mientras sale volando. —Entonces… no conviven mucho con los gigantes —expreso con curiosidad. —No, los gigantes suelen ser creaturas muy feroces. Así que evitamos molestarlos, pero creo que no había venido uno en años, la verdad solo traen caos —responde Caelia con preocupación. Partimos inmediatamente, tenía bastante tiempo que no visitaba Biora desde que empecé a tomar las clases con Caelia ya no había visitado a las chicas, la verdad sentía mucha vergüenza con lo que había pasado, solamente a veces veía a Titania en mis sueños y me estaba quedando en el mismo lugar con Navin, sin embargo al resto ya no las había contactado desde el incidente. —Llegamos a Biora su alteza real —anuncia Iris mientras se estaciona en tierra firme. —Manténganse alerta, no hay que confiarse del ruido y la velocidad de los gigantes —dice Caelia mientras avanza por el bosque. Volamos sigilosamente en el bosque buscando algún rastro del gigante, era imposible no observarlo, sin embargo era como si se estuviera ocultando lo cual parecía algo extraño. —Lo he observado desde arriba, creo que está a menos de 3 kilómetros de aquí —menciona Iris mientras se acerca con nosotras. —¿Entonces no sabemos el motivo de su visita? —pregunta Caelia con curiosidad. —Así es su alteza real, no tengo idea de que es lo que dijo. Aunque puedo comunicarme con bestias salvajes me fue imposible entender lo que dijo el gigante —responde un hada mientras carga unas zanahorias. —¿Tú eres el hada que intento hablar con el gigante? —pregunta Caelia intrigada. —Si su alteza real, me llamo Diana. Estaba recogiendo cerca de aquí alimento para los animales del bosque cuando me encontré con el gigante y otras hadas que lo rodeaban, pero como mencioné me fue imposible comunicarme con él —responde Diana mientras se levanta del suelo. —Entiendo, nuestra última esperanza eres tú Fay. Aún no sabemos muchas cosas de tus poderes —me dice Caelia. —Yo… no estoy muy segura —respondo dudando. —Yo confié en ti y en que has aprendido bastante para enfrentarte a este desafío. No estarás sola, nosotras estaremos detrás de ese árbol por si el gigante si pone agresivo —dice Caelia mientras señala el árbol. —De acuerdo —respondo tragando saliva. Volé hasta llegar hacia donde se encontraba el gigante, yacía sentado debajo de un gran árbol, tenía una expresión muy extraña en su rostro, no obstante no era de ira sino más bien como tristeza. Aunque su aspecto grisáceo y azulado era algo grotesco junto con su gran tamaño, era como si estuviera viendo a un niño triste. —Hola… señor gigante —menciono mientras se acercó al gigante. —No debería responderte, de todas formas no puedes entenderme —responde el gigante con la cabeza gacha. —De hecho si te entiendo —respondo con una sonrisa. —¿En serio me entiendes? —pregunta el gigante sorprendido. —Así es ¿Cómo te llamas? —le pregunto. —Me llamo Eddie —responde el gigante. —Mucho gusto, oye Eddie pareces triste —le digo a Eddie mientras lo observo detenidamente. —Lo estoy. Mi vida es horrible —dice Eddie mientras empieza a llorar. —Oye Eddie tranquilo, cuéntame que es lo que te aflige tanto —le menciono mientras vuelo cerca de él. —Bueno… para empezar me enviaron aquí por un hada llamada Fay, mi ama me dijo que debía capturarla, pero yo no quiero que le hagan daño, todos esperan que sea feroz y temible como el resto de los gigantes, pero no puedo ser de esta forma no me gusta y aun así lastime a algunas hadas en el camino, pero yo no quería herir a nadie —dice mientras se echa a llorar de nuevo. —Tranquilo Eddie, ya no llores más. Yo soy tu amiga —le menciono a Eddie mientras me acerco a él volando. —¿En serio eres mi amiga? —me pregunta Eddie mientras se seca las lágrimas. —Por supuesto, yo sé perfectamente lo que es no poder encajar —respondo mientras le doy un abrazo. —Sin embargo, yo voy a poder volver a mi casa y aquí todos me tienen miedo porque soy muy grande y feo —dice Eddie triste. —Bueno, yo no te tengo miedo y tal vez pueda hacer que las demás hadas tampoco te tengan miedo —respondo con una sonrisa. —Bueno, pero los amigos saben sus nombres y tú no me has mencionado el tuyo —me dice Eddie. —Verás… yo me llamo Fay, mucho gusto —respondo mientras extiendo mi mano. —¿Tú… eres Fay? No puede ser, la ama Daria quiere verte y si ella quiere verte significa que no es nada bueno Fay —me dice Eddie preocupado. —Daria… —menciono pensativa. —Así que es un enviado de Daria, tenemos que capturarlo inmediatamente —dice Caelia mientras sale de su escondite. —Esperen, no pueden hacerle daño. Eddie no quiso lastimar a nadie —menciono mientras me pongo enfrente de Eddie. —¿Eddie? —pregunta Diana confundida. —Así se llama y él no es malo, no voy a dejar que lo capturen —respondo decidida. —Fay apártate, ni siquiera lo conoces —dice Caelia. —¡No!, yo sé perfectamente lo que es no encajar en ningún lugar y yo no voy a dejar que lastimen a Eddie —respondo sin pensarlo. —Su alteza real no podemos dejar al gigante aquí —dice Iris preocupada. —Eddie no puede volver a su hogar, será considerado un traidor si no me lleva ante a Daria y ustedes saben perfectamente lo que ella le hará —respondo alterada. —Reina Caelia si nos quedamos con el gigante Daria vendrá a declararnos la guerra —dice Iris preocupada. —Daria ya sabe de la existencia de Fay, además ella conoce la profecía como yo, definitivamente vendrá por Fay aun si dejamos ir al gigante. Tenemos que prepararnos, se vienen tiempos difíciles y debemos proteger a Fay —responde Caelia decidida. —¿La profecía? —pregunto confundida.
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