Tierra de los humanos

1797 Palabras
Fay Después de todo lo sucedido con el gigante Eddie Caelia tuvo que tomar medidas para protegerme aún más, aunque aún no tenía dominio total de mis poderes tenía que enfocarme en como defender si Daria trataba de venir por mí. Aunque estaba viviendo actualmente en el Reino Celestial no estaba del todo segura. —Fay debemos enviarte a un lugar lejos de aquí para que puedas estar a salvo —me dice Caelia. —Entiendo, pero tengo miedo de perder el control sobre mis poderes, aún no sé cuál es su alcance —respondo preocupada. —Esperemos no tener que llegar a ese punto, sería una pena que destruyeras el Reino Celestial —me dice Caelia con una risita. Creo que no había visto antes reír de esa forma a Caelia, de alguna forma siento que el ambiente dejo de estar tan tenso con ese pequeño gesto. —Pero ya hablando en serio, estuvimos pensando las demás Reinas y yo en que deberías regresar a tu mundo, es menos probable que Daria te encuentre allá —me dice Caelia. —¿Regresar…? Pero yo no puedo regresar así como si nada, ya ha pasado casi el mes ¿Qué se supone que vaya a decir? —pregunto confundida. —Fay tranquilízate, ya tenemos todo cubierto. Hay algunas hijas cambiadas en la tierra, de hecho una trabaja en lo que ustedes llaman hotel, ahí te vas a hospedar junto con otras hadas que irán contigo —explica Caelia mientras apoya su mano en mi hombro. —Pero no entiendo, se supone que solo yo estoy en peligro. Además si yo me voy y Daria viene aquí puede poner a todas en peligro —expreso preocupada por mis amigas. —No van a ir en vano Fay, van a cuidarte muy bien y ayudarte. Además tenemos una misión especial para todas ustedes —dice Caelia. En ese preciso momento entraron Flora, Titania, Náyade, Rosetta y Navin a la habitación. Claramente no entendía nada de lo que estaba pasando, pero verlos todos ahí fue realmente tranquilizador. —Tus amigos te acompañarán a la tierra de los humanos en lo que se calman las cosas aquí, pero irán también por una búsqueda necesito que busquen un amuleto de oro con una piedra de lapislázuli, este amuleto es parte de una gran profecía y es necesario que la Diosa que surja use este amuleto para poder controlar sus poderes —explica Caelia con detalle. —Es la misma profecía que mencionaron antes —expreso confundida. —Es una leyenda muy famosa aquí Fay, se dice que hace tiempo existió una joven con unos dotes espectaculares. Era capaz de controlar los cuatro elementos de la naturaleza, además de que ella no era un hada de nacimiento, sino que fue una hija cambiada, proveniente de la tierra de los humanos. Sin embargo sus poderes eran demasiado fuertes para poder controlarlos por completo —explica Flora. —Eso suena como mi historia, siento que estoy en las mismas condiciones —respondo confundida. —Precisamente por eso debemos sacarte de aquí Fay, si Daria ya tiene conocimiento de ti, pensara que eres la chica de la profecía y no descansara hasta poder arrebatarte tus poderes —dice Caelia preocupada. —Además ya controlas el aire y la tierra. Dicen que el fuego es que el elemento que llevo a la perdición a la Diosa de los elementos, por eso con sus últimos alientos antes de ceder ante sus poderes creo este amuleto para que su sucesora pudiera controlar sus poderes —explica Navin. —Abriré un portal con la tierra de los humanos para que puedan cruzar, los estará esperando un hada encubierta llamada Daisy en el hotel Opera, tengan mucho cuidado no es la única hada que pueden encontrar en el mundo de los humanos —advierte Caelia. En ese instante Caelia uso su magia para abrir un portal entre las nubes que llevaba a mi hogar, un enorme agujero apareció lleno de colores rosados y anaranjados mientras un fuerte ruido procedía de este portal, sonaba como una aspiradora. —¡Ahora tienen que saltar! No podre dejarlo abierto mucho tiempo —grita Caelia mientras sigue concentrada en el portal. Nos miramos unos a otros con miradas cómplices, pensando que esto es una locura, pero al ver la expresión de Caelia no tuvimos más remedio que saltar desde ese portal mientras esperábamos caer en algo bastante blando. De un momento a otro cruzamos el portal y ese horrible ruido dejo de sonar, efectivamente no me había roto nada, pero… algo no estaba bien. —¡Por todos los cielos que es este líquido extraño! —pregunta Navin asqueado. —Y ese horrible olor —dice Rosetta mientras se tapa la nariz. —Caímos en un contendor de basura y al ser muchos se rompieron las bolsas de arriba, bienvenidas a mi hogar —respondo con un tono desanimado. —¿¡En serio Caelia!? Tenías que dejarnos caer sobre esto —grita Navin furioso mientras se levanta. —No se preocupen con mi magia puedo hacer que esto huela bien —dice Rosetta mientras usa su magia. —Rosetta tenemos que mantener un perfil bajo aquí —le dice Flora. —Ay, pero ¿por qué? —pregunta Rosetta haciendo un puchero. —Porque aquí no están acostumbrados a la magia, quien sabe que nos harían si descubren que otros seres vienen a su tierra —responde Flora preocupada. —De todas formas no sirvió del todo, la basura aún huele mal —dice Rosetta tapándose la nariz antes de salir del contenedor. —Eso es porque la concentración de magia aquí es muy baja, necesitas magia muy poderosa para hacer pequeñas cosas como perfumar la basura —responde Navin. —Si hay muchas bolsas de basura significa que aquí debe haber algún lugar grande como un hotel, deben ser de la cocina. Solo tenemos que doblar la esquina, por allá debe estar la entrada —respondo mientras me pongo en marcha. —Rosetta esfuérzate un poco más para que puedas quitarnos este hedor, antes de llegar —dice Náyade angustiada. —De acuerdo veré que puedo hacer —responde Rosetta mientras se esfuerza más con su magia. —¿En serio? Es como si le hubieras echado perfume, ahora se revolvió y huele peor —dice Titania mientras se tapa la nariz. —Es lo mejor que puedo hacer —responde Rosetta mientras se aleja. Todos nos pusimos en marcha caminando hacia el gran hotel Ópera que estaba muy cerca de nosotros, por suerte debido a la hora no había muchos peatones en las calles, aunque los escasos carros no ayudaban mucho a tranquilizar a mis amigos. —¿Qué son esas cosas que corren como bestias? —pregunta Náyade señalando un auto. —De hecho yo vi muchos cuando fui a buscar a Fay —dice Navin despreocupado. —No debe ser nada bueno —responde Rosetta negando con la cabeza. —Tranquilos, no son bestias se llaman carros y sirven para transportar a las personas. Es muy común verlos en las ciudades grandes como esta —respondo tratando de tranquilizar a mis amigos. —¿Por qué simplemente no vuelan y ya? —pregunta Rosetta confundida. —Porque ellos no tienen alas idiota —responde Navin. —Pues que mal por ellos —responde Rosetta mientras se adelanta. —Y por ti porque tampoco tienes aquí —responde Flora. —¿¡Que!? —dice Rosetta asustada mientras trata de verse la espalda. —¿En serio no te habías dado cuenta? —pregunta Titania mientras observa a Rosetta. —Siento mi espalda desnuda —dice Rosetta haciendo un escándalo. —Deja de ser tan dramática, llamarás la atención —dice Navin molesto. —Por supuesto cariño, yo siempre llamo la atención a donde quiera que voy —responde Rosetta mientras se adelanta. Después de todo el ruido en el camino logramos llegar hasta la entrada del gran hotel Ópera que brillaba en tonos dorados y champaña, dentro del lujoso lobby se encontraba una joven con unos grandes ojos azules y un uniforme impecable de color rosa palo. —Buenas noches, bienvenidos al hotel Opera, ¿tienen reservaciones? —pregunta la joven. —¿Tú eres Daisy? —pregunto algo temerosa. —Así es lo dice mi placa, ¿nos conocemos? —responde la chica señalando su placa con su nombre. —Nos envió Caelia —dice Navin poniéndose al frente de todas. —Oh, entiendo. Bueno los envío algo tarde, pero están a tiempo porque en unos minutos acaba mi turno aquí. Los acompañaré rápido a sus habitaciones —responde Daisy mientras sale de la recepción. Daisy nos acompañó por el ascensor de lujo bañado en tonos dorados y con un gran espejo, el ascensor nos hizo subir. —Entonces Daisy, ¿Por qué dejaste la tierra de las hadas? —le pregunto con curiosidad. —Bueno, la verdad tenía mucha curiosidad de lo que había aquí. A diferencia de ti Fay, yo fui traída desde muy pequeña a la tierra de las hadas y crecí ahí, aunque tenía algunos recuerdos y memorias de como era mi vida antes, eran bastante vagos por lo que quise regresar aquí —explica Daisy mientras se recarga en el barandal del ascensor. —Pero yo no te dije mi nombre —respondo confundida. —¿Por qué volamos en una gran caja? —pregunta Navin confundido. —¡Una caja llena de dobles nuestros! —grita Náyade observando el espejo. —Bueno Caelia me mencionó que el más molesto sería Navin y que de ahí tú serías la que tuviera más preguntas sensatas —responde Daisy. —Oye, yo no soy molesto ¡Sáquenme de esta caja voladora! —dice Navin molesto. —Ja, ja, ja no es una caja voladora, es un elevador sirve para subir hasta los pisos del edificio —respondo con una risa. —Pero no es necesario, nosotros tenemos alas —responde Rosetta. —¡Que no tienes alas aquí! —respondemos todos al mismo tiempo. Llegamos rápido a nuestras habitaciones, estaba entre los pisos de en medio porque según Daisy eran los menos solicitados y por supuesto eran los más ocultas hasta el fondo, me tocaba compartir habitación con Titania. —Bueno los dejo descansar, mañana vendré temprano para hablar con ustedes de nuestra misión. Por cierto Fay ten un celular para que me avises en todo momento a donde van —dice Daisy mientras me lanza un celular. —De acuerdo —responden todos mientras se marchan a sus habitaciones. —Oye Daisy, ¿Cuál es tu poder? —pregunto con curiosidad. —Digamos que soy muy leal a Caelia —responde Daisy antes de marcharse.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR