Ojalá sepa tan rica como se ve. —¿Seguro que sabe bien? —le preguntaba a Lya. Que era la jueza para degustar mi lasaña. Había preparado otra para probar y ver que tal salió. Según mamá era la lasaña más rica que había probado. —Sí —afirmó con su boca llena—. Si no le gusta, la calientas y se la lanzas en su cara. Que buen consejo. Subraye el sarcasmo. —Lo consideraré —revisé visiblemente mi atuendo—. ¿Qué opinas del vestido? No crees que es muy sencillo. —Te ves hermosa, ese tono de rosa te hace ver adorable. —Bien, solo falta que venga por mí. Faltaban cuatros minutos para que Trey apareciera y me raptara. Mi maleta ya estaba hecha; tal vez más lista que yo para irse; también la lasaña estaba envuelta en un bonito papel de regalos. —Tranquila, todo saldrá bien. —habló

