Cómo bien dijo, hicimos al mismo tiempo las 300 flexiones. Cada 100 me daba unos 5 minutos para estirar, continuar bebiendo ese batido, y así seguir con nuestros ejercicios. Mientras de fondo se seguía oyendo la música que puso, lo que hacia el ambiente más llevadero. Tengo que admitir, con una punzada en mi ego, que me motivo que él hiciera las flexiones a la par mío. Sabía bien que Atlas solo las habría echo en la mitad de tiempo, pero aún así sentía una especie de prueba, tanto como para mi mismo, como para él, de que podía hacer una flexión más, de que puedo seguirle el ritmo. - Bien, terminamos con el calentamiento. - anuncia parado, entre tanto mueve sus hombros en movimientos circulares, al igual que su cuello. - ¿Qué dices si empezamos con un combate de practica? - Está bien.

