- Buenos días, Vin. - oigo su voz, lo que me obliga a abrir los ojos. - ¿Qué... qué demonios? - pregunto confundido, al verlo parado a mi lado. Aparto la mirada y observo la ventana, para llevarme la sorpresa de que apenas si está amaneciendo. El cielo sigue oscuro, con esa mezcla de rosado y naranja. - ¡A despertarse! - anuncia dando palmadas. - Hoy es nuestro primer día de entrenamiento. - Esto tiene que ser una maldita broma. - me quejo metiéndome bajo las sabanas. - No, no lo es. Tenemos dos horas de entrenamiento antes de que empiece a haber movimiento en el clan. Este es el mejor momento, ya que nadie va a estar fastidiando. Así que andando. - Noooo... Lo oigo suspirar. - Escucha, velo de está forma. O te levantas y vamos a entrenar según lo planeado. - comienza a decir

