— ¿Cómo es que has pasado por todo eso? —Preguntó con asombro del otro lado de teléfono Xyrenna.
Finalmente había conseguido comunicarse con ella y como esperaba su amiga había estado preocupada por su extraña desaparición.
—No lo sé, debo ver a Chris pero no puedo salir de este maldito pueblo.
Carolina mantenía el teléfono entre su oreja y su hombro mientras buscaba unos exámenes en su escritorio.
Había comenzado a dar clases a los chicos de primer año y dado su primera calificación a ellos ahora mismo debía recoger todos los exámenes para entregarlos en la dirección.
—Christian debe estar que hierve, que divertido —soltó una contagiosa carcajada y Carolina entornó los ojos tratando de no acompañarla.
—Lo sé, ya me inventaré algo, no debe enterarse del porque estoy aquí, ahora debo irme, le daré clase a los de último año —suspiró con pesadez—, esto será una verdadera pesadilla.
Escuchó otra risita de su amiga y esta vez fue inevitable sonreír.
—Ya lo creo —se le escucho reír desde el otro lado de la línea—, pero hey, tienes que reírte de la vida, piensa que hay un montón de chicos hormonales persiguiéndote para acostarse contigo.
— ¡Xyr!
La morena al otro lado de la línea rio escandalosamente.
—Oye tienes que reírte de la vida, a parte, recuerda cómo éramos en el último año, creíamos que éramos invencibles y queríamos ligar con todo el que se pasara por el frente, incluso con el profesor de inglés ¿Lo recuerdas? ¡Estaba como el chocolate, riquísimo! —volvió a reír.
Sin embargo Carolina solo entornó los ojos, ¿Cómo podía olvidar a ese profesor quien había osado llamarla ángel caído?
Ella no era tan mala… o por lo menos simulaba no serlo.
—Espero que hables de mí, cariño —escuchó la voz del prometido de Xyrenna.
Ahora Carolina era la que reía divertida por la escena, Jayden era demasiado celoso pero no al grado de ponerse violento.
Solo había silencio al otro lado del teléfono.
—Hey, tienes que reírte de la vida —rió utilizando las mismas palabras que Xyrenna había utilizado—, escucha debo irme, si es que me estás oyendo —levantó la vista para encontrarse con que ya los chicos estaban llegando—, ya ha llegado mi pesadilla.
Xyr volvió a reír, confirmando que aun la escuchaba.
—De acuerdo, adiós, tengo que resolver algunas cosas por aquí.
Se escuchó un chasqueo de lengua que seguramente pertenecía a Jayden, entonces Carolina volvió a reír.
—Adiós.
Con fastidio observó llegar al grupo de chicos guapos y populares que no podían faltar y que a ella en especial le daban un fastidio tremendo.
Vio que el trío la miró no como un alumno mira a un maestro ciertamente, con coquetería y suficiencia antes de que el que creía el líder del grupo sacara una manzana de su bolso.
—Profesora le traje una manzana —coqueteó colocando la manzana en el escritorio de Carolina.
Se había acercado a ella y Carolina no había retrocedido así que todos los miraban expectantes.
El nombre del chico era Theodor quien coqueteaba con cualquier chica que pasara por su lado evitando a las menos agraciadas, sin embargo esta vez había volado muy alto pues ahora trataba con Carolina Echeverría, esta frunció el ceño mirando al castaño, tomó la manzana en su mano y se la tendió de nuevo al chico algo desconcertado.
— ¿Qué eres, del jardín de niños? —Bromeó Carolina aún con seriedad.
Todos los chicos en el aula de clases comenzaron a reír y Theodor o Teddy como le llamaban fue a su asiento ofendido siendo seguido por su séquito.
—Bueno chicos saquen su libro de español.
La clase con los chicos de último año habían sido justo como Xyr decía.Un grupo de jovencitos hormonales detrás de carne fresca.Ya había notado como el grupito de "las populares" le miraban con irritación gracias a que su presencia conseguía quitarles el protagonismo.— ¿Ves como te miran Carol?Lamentablemente no le había podido quitar aquel apodo a Maya, la chica no le caía mal, pero era bastante confianzuda para su gusto.Carolina asintió con la cabeza.—Trato de superarlo cada segundo —el sarcasmo era su idioma y jamás iba a cambiarlo ni siquiera frente a sus alumnos.La chica de morena piel rió.—No puedo creer que Bea te odie.Rió una vez más.Carolina la miro expectante.No era que le sorprendiera que Bea la odiase, por el contrario ya todo el grupito se había dado cuenta, lo que la impacto un poco de cierta manera fue que la morena no lo hiciera.Entonces se reprimió las palabras que amenazaban por salir de sus labios.No puedo creer que tú no me odies.Maya era muy parecida a su madre Samantha tal vez sería por ello que le estaba comenzando a agradar la chica.Maya ahora volvió a su asiento y presto atención a la tarea en su cuaderno, por suerte los chicos no se habían vuelto a levantar con cualquier excusa pero Carolina volvía a sentir una mirada constante, decidió hacer un planeó para descubrir al mirón.Comenzó desde Nina Scooter hasta Jace Parker que se encontraban en la primera y última fila, ambos permanecían hablando con sus compañeros.La nueva profesora soltó un suspiro, quizás estaba siendo paranoica.
Fue entonces cuando decidió bajar la mirada hasta su libro que sintió nuevamente la abrazadora mirada y alzo la vista una vez más cabreada.Ahí se dio cuenta al fin de quien era, nada más y nada menos que Nicholas LeBlanc, ¿Por qué no la sorprendía?Carolina le lanzo una mirada de advertencia que para nada lo asusto por el contrario, se atrevió a reírse de ella.La rubia frunció la frente y a la vez los labios antes de aclararse la garganta.—LeBlanc.Se había atrevido a llamarlo y ahora toda el aula de clases había quedado en completo silencio a la espera de lo que pasara.Nick se levanto de su asiento y se encaminó al escritorio de ella con una sonrisa burlona en su boca.—Ustedes a lo suyo.Había dicho Carolina y los chicos volvieron a hablar, el eco de las voces se escucho en el salón, aunque aún hubiesen ciertos curiosos tratando debe oír lo que le diría su nueva profesora a Nick.— ¿Si profesora?La ironía de la voz del muchacho casi hizo que quisiera golpearlo, casi.—Puedes dejarlo ya.Con la mandíbula apretada Carolina habló, lo que hizo sonreír al rubio.— ¿Dejar el qué profesora?La ira apareció nuevamente en los ojos de la rubia y cada vez la sonrisa de Nick era más grande mientras que en sus ojos brillaba la picardía.—Ya basta Nicholas, me estás enojando —amenazó con voz cortante.El nombrado quedo por un momento paralizado.Joder.
Nadie había mencionado su nombre de esa manera tan incitante y él sabía que ella no lo había dicho para provocarlo ni mucho menos pero no había podido evitarlo.
—Vale ya, dejaré de hacer lo que sea que haya estado haciendo —dijo con tono burlón tratando de esconder el estado en el que ella lo había dejado.Se encogió en hombros e ignoró cuando Carolina lanzo una mirada mordaz, esa mujer era su perdición.
El resto de la clase se había encargado de ignorarla en su totalidad para no molestarla de nuevo.
Nicholas sintió ganas de golpear algo ante la furia que sentía, él no quería molestarla por el contrario, quería que ella lo notara, que lo necesitara, que su vínculo los uniera pero parecía que todo estaba saliendo mal.Maya miro a su primo con el ceño fruncido entonces se levantó de su puesto en busca de él quien no quito la mirada de su cuaderno ''concentrado'', ahora la morena frunció aún más el ceño y se sentó al lado de él.— ¿Qué demonios haces Nick? El no levanto su mirada, sonrió de lado.—Deberes —respondió cortante.
— ¿Desde cuándo haces deberes?Maya trato de ver lo que Nick hacía entonces chasqueo su lengua, a lo que el rubio correspondió con una risa seca.— ¿Deberes? —Giro sus ojos—, digno de ti LeBlanc.
En su cuaderno estaba un hermoso dibujo de la musa que lo inspiraba, Carolina Echeverría la fría humana que había logrado adentrarse en su corazón, del cual no iba a salir ni aunque muriera.