Al llegar a París Pablo ha decidido mandar a Ana Cristina en un auto aparte del suyo, necesita tiempo y en ese tiempo está alejarse de su mayor tentación, necesita pensar con claridad y es evidente que mientras una mujer esté cerca suyo las cosas no van a ir como él quiere, al ver la cara de sorpresa de la morena al ser desplazada de su compañía no puede evitar sentir un toque de tranquilidad al alejarse de ella, odia ser así pero es la única manera de no cometer errores, mira su reloj y aunque quiera no sabe sí deba llamar a su casa, decide darse un baño para relajarse un poco antes de decidirse a llamar a su esposa e hijos. Por otro lado, Liliana sigue jugueteando con las manos cuando es llamada para ser atendida, se levanta y toma su bolso siguiendo a la muchacha quien le va indicando

