Liliana se lleva la mano a su vientre sin dejar de pensar en las palabras de la niñera de sus hijos, tal vez sea cierto pues tiene un retraso en su regla, no es de mucho tiempo, a penas es de unos cuantos días, pero tal vez sea cierto que ya está embarazada, sonríe emocionada, tanto lo ha deseado que tal vez sea esa la señal que Dios le manda para que luche por su matrimonio y no permita que nada la vuelva a separar de su marido, no sabe a ciencia cierta cuándo sucedió, pero tal vez fue producto de un preservativo roto, esas cosas pasan ya que su esposo era él encargado de cuidarlos a los dos. Come con ansias hasta el punto de sentirse completamente saciada, se remueve un poco por la casa y le cuesta trabajo intentar dormir como se lo sugirió Celia, el sentimiento de no saber sí está o no

