CAPÍTULO TRECE Kyra cabalgaba a Andor que caminaba con Dierdre a su lado y Leo a los tobillos, miserable, incapaz de dejar de temblar en la helada lluvia. La lluvia caía intensamente y tan fuerte que apenas podía escuchar sus propios pensamientos, bañándolos por horas y a veces convirtiéndose en nieve y granizo. No podía recordar la última vez que había estado bajo techo, junto al fuego, o en cualquier clase de resguardo. El viento siguió impactándolos y sintió un frío en sus huesos que pensó nunca se detendría. Ya había amanecido, pero no era posible distinguirlo al voltear al cielo con las nubes grises, oscuras, bajas, gruesas y pesadas, dejando caer lluvia y nieve y granizo, apenas aplacándose un poco en comparación con la noche. Habían cabalgado toda la noche por el Bosque de las Esp

