Mi ti… Martin abrió los ojos de par en par y luego me miró a mí. No con una expresión enojada, más bien parecía no saber cómo actuar, así que aproveché eso y exploté mi habilidad de cachorrito triste. —Verás… yo estaba muy sola y aburrida en casa… así que mis amigas organizaron una pequeña reunión… y cuando quise acordar ya estaban todos aquí… —Susan… —me interrumpió con un tono calmo—. Si tu madre se entera de esto… me va a matar, y no quisiera empezar con el pié izquierdo en mi ciudad natal, donde planeo reinstalarme después de tres años… —confesó con un tono tierno y algo preocupado… Joder, no podía hacerle eso… Tenía razón, si mi madre se enteraba de eso iba a despedazarlo y luego a mí. Me giré y observé como todos se divertían con tanta alegría dentro de la piscina. Me sentía entr

