CAPITULO 16
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Narra Max
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El chico se va y Dana llega con varios mensajes y una nueva taza de café.
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- ¿Escuchaste algo de ella? – pregunto esperando que la respuesta sea diferente a la de hace dos horas.
- No cariño. Nada. ¿Miraste los mensajes de correo electrónico que te envié?
- Sí, y tienes razón, es brillante. – sus simpáticos ojos miran los míos y golpeo el escritorio. - ¡Maldita sea!
- Maxwell, la fiesta de cumpleaños de Mason es este fin de semana, ¿qué debo encargar para él?
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Mason es mi medio hermano y es aficionado a la tecnología.
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- Consíguele el nuevo iPhone 11 y una suscripción de un año en cualquier mierda que sirva para sus juegos en línea.
- Bien, ¿ahora quieres hablar?
- No Dana… en realidad no lo sé. – miro los cálidos ojos color avellana de Dana y le digo todo lo que pasó.
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Una hora más tarde, IT llama para ofrecerme un nuevo teléfono y la dirección IP que pedí. Me da la dirección del señor y la señora Sullivan en Alpharetta. Me levanto para irme de inmediato, pero Dana me detiene.
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- Creo que necesitas manejar a Erica primero. Tengo la información de bienes raíces y ya tengo varios anuncios para que lo veas. ¿Por qué no dejas las cosas por unos días y me permites que vaya mitigar un poco las cosas a casa de Stella?
- ¡Unos pocos días! No la he visto desde el miércoles pasado. Necesito verla, tocarla, explicarle que no es lo que piensa.
- Hoy enviaré unas flores a la casa de sus padres y a su oficina. Lace está en la oficina, la llamaré y le explicaré parte de la situación. Tal vez nos ayude a conseguir que Stella te escuche. – acaricia mi mano y me deja solo.
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De mala gana estoy de acuerdo con Dana, pero mi instinto está gritándome que vaya ahora. Mientras más pienso en las mentiras que Erica plantó, más pienso que retrocederá. Pasa solo una hora antes que no aguante más y decido que necesito al menos escuchar su voz. La llamo. IT me dio un nuevo número, que puede ser mi gracia salvadora. No sabrá que soy yo.
La marco y espero con impaciencia. Al tercer llamado me pongo nervioso. Finalmente hay un click y escucho el sonido melódico de su voz.
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- Stella Sullivan.
- Stella. – gimo.
- ¿Max? ¿Qué necesitas? Le envié todo a Dana.
- Por favor, escúchame, no es lo que piensas. Ella me saboteó. Edward…
- ¡Basta! Edward esto, Erica lo otro… Estoy cansada de eso. ¡No parecía como si la estuvieras apartando cuando te estaba besando y apretándose contra tu cuerpo! ¡No soy una idiota, Maxwell! No me trates como si lo fuera. – la emoción herida en su voz me destroza.
- ¡Escúchame! ¡Realmente escúchame! Te lo explicaré todo mañana. Después de ver lo que tengo que mostrarte y que me escuches, podrás tomar tu decisión. Pero no me cortes de tu vida sin darme una oportunidad. Nunca te mentí, nunca. Tienes que darme una oportunidad, ¿por favor? – la última palabra sale ronca y débil, pero no puedo ocultar mi desesperación.
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El silencio llena el teléfono y respira audiblemente.
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- Debes ser un hacedor de milagros, porque mi dirección de correo electrónico está siendo bombardeada con mensajes de Lace. Aparentemente Dana llegó a ella.
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Sonrío para mis adentros y hago una nota para enviar a Dana a un crucero si Stella está de acuerdo en reunirse conmigo.
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- ¡Muy bien! ¿A qué hora mañana? – le doy la dirección y la hora, suspirando de alivio. – Maxwell, no estoy segura de lo que esperas que salga de esto. Me lastimaste. Cuatro días sin una palabra y después un aluvión de mensajes de Dana. Me merezco más que eso.
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Su uso continuo de mi nombre formal no es una buena señal.
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- Sí, Bella, tienes razón. Y después de escuchar lo que tengo que decirte, espero que lo entiendas. No tengo más que perder.
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Al fondo suena el timbre y oigo que se mueve. Se le corta la respiración cuando abre la puerta.
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- ¡No puedo creer que lo hicieras!
- Sí, lo hice. Sé dónde estás, pero respetaré tu espacio. Tengo que hacer la junta de mierda hoy para mañana poder demostrarte lo loco que estoy por ti.
- Por favor no digas eso.
- Es la verdad, y mañana podrás decidir si deseas o no creerlo.
- Hasta mañana.
- No puedo esperar.
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Cuelga y me siento en mi silla. Mierda, más vale que esto salga bien. Porque si no es así, mi plan de emergencia la podría enojar.