CAPÍTULO 39

1036 Palabras

—Entonces... ¿Firmaste? — pregunto curioso Carlos. Era una noche más de carrera, Anna. Le contó a su amigo lo que había acontecido el día anterior, aun se sentía desconcertada ante el hecho que legalmente se había casado. No sabía cual era la prisa, lo cierto era que ella nunca estaría lista, quería retrasar lo más que pudiera el día de la boda religiosa. Mentiría si dijera que no tenía miedo. Estaba aterrorizada. Pensó que hubiese sido más fácil si no supiera quien era su esposo, pero lo sabía y ante esa situación nada podía hacer. —¿Que más podía hacer? La Junta Directiva presiona y yo debo de tomar de una vez por todas la Presidencia— Si el hecho de tener esposo le daba nervios, ser la directora de la empresa le daba vapor. No porque se creía incapaz. No. Esa no era la razón. La raz

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