El sonido de la campana retumbó en sus oídos sacudiendo todas sus entrañas sin saber por qué. Las clases habían terminado. —Boneka, ¿crees que podamos hacer el proyecto de ciencias en tu casa? —preguntó Zoe, una de sus compañeras. Boneka tomó sus cosas y las metió a su mochila con tranquilidad. Al menos aparentaba tranquilidad, tenía un extraño presentimiento en la boca del estómago. —Supongo que sí —respondió calmada —, sabes que debo preguntarles a mis padres, mañana les daré respuesta. —Claro, deben estar muy ocupados con todo eso de la campaña, ¿no es así? —Megan le dio un pequeño codazo mientras que sonreía como cómplice. Boneka rio y encogió sus hombros como intentando restarle importancia. —Sí, es toda una locura que... —De cualquier forma —la interrumpió Zoe—, no debes

