—¿Podrías manejar tú? — preguntó Damián extendiéndole las llaves. Ella las tomó de inmediato con mucho cuidado. —Claro, no hay problema con ello — respondió —, ¿sucede algo? Él tenía el celular con la mano con la que estuvo ofreciéndole las llaves, sostenía los libros equipo Linav acababa de sacar en la otra y tenía una expresión bastante dura. Él afirmó con la cabeza sin mirarla. —Sí, creo que sí. Linav no quiso presionar más, quizás se debía a algo del trabajo. Acababan de salir de la biblioteca, Linav necesitaba unos libros para ir leyendo algunos temas antes que las clases iniciaran formalmente, así que habían pasado por ellos antes de ir a Motto's. Linav quitó la alarma del auto y entonces ambos subieron. Dejó su bolso en el asintió trasera al igual que Damián dejó los libros.

