Rusia se llevó una mano a la barbilla y se mostró pensativo; a España le habían dejado una extraña carta bajo la cama, ¿quién habrá sido? ¿tendría que ver con lo que pasaba? ¿era tan sólo una broma de mal gusto al igual que las semillas de mostaza que habían pegado en el techo de uno de sus hermanos? Fuera lo que fuera, era aterrador cuando se le quedaba pensando por mas de 10 minutos. Alguien que sabía dónde estaban, a donde irían, que hacían y que no; temas de brujería, documentos en c***o, explosivos, muñecos vudú, llamadas con mensajes amenazadores, voces del pasado... aterrador. —Voy a tomar refresco, ¿te traigo un vaso? —le preguntó Venezuela sacándolo de trance. —¿Ah? ¿vas a comprar? —Rusia, quien se encontraba acostado sobre su colchón, le miró con duda. —No. ¿Recuerdas que USA

