La habitación del estadounidense se hundió en un silencio caótico, se volvió tan pesada como bloque de cemento. Si bien USA no estaba ni atado ni encerrado, se sentía acorralado de todos modos como si las esquinas del cuarto se cayeran por encima de su cabeza volviendo el lugar mas pequeño. Rusia, expectante, parecía firme en recibir la respuesta que tanto exigía; sólo quería algo coherente en que 'aterrizar', algo que le llenara de claridad con respecto a todas las dudas que tenía sobre USA. No pedía nada más. —Eras tú, ¿no es cierto? —preguntó achicando los ojos con voz que señalaba culpables, puesto que al igual que un juez, no aceptaría silencio alguno como respuesta. No se movería hasta que el norteamericano dijera algo con sentido para él, por lo que continuó bloqueando la puerta,

